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Tiene futuro la democracia?

por HERNAN
sábado, 28 de junio del 2008 a las 22:53
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Tiene futuro la democracia?

Esta disertación deriva, tanto en su título como en su inspiración, de la colección de escritos de Bobbio: El futuro de la democracia, de 1984, y en la segunda edición, de 1991. Mi título es por lo tanto una paráfrasis que convierte el título de Bobbio en una interrogación. Las fechas son importantes. En 1984, el muro de Berlín todavía seguía en pie, mientras que en 1991 la caída del comunismo resultaba inevitable y dentro del orden de las cosas. Es así como en la Introducción de 1991, Bobbio podía ostentar un optimismo inusual. Refiriéndose al libro de Jacques Revel Cómo terminan las democracias (de 1983) Bobbio comentó: "Esta vez, los profetas del infortunio se habían equivocado, incluso quien (justamente Revel) había descrito minuciosamente la implacable maquinaria para la eliminación de la democracia que es el mundo moderno". También yo, en 1990, escribí que "la democracia ya no tiene enemigo; ya no es enfrentada (en el mundo moderno) por legitimidades alternativas. Pero ganar la guerra no es ganar la paz. También el juego democrático puede ser mal jugado. ¿Sabrá la democracia resistir a la democracia?" Como se ve, yo era muy cauto. Pero a su modo también lo era Bobbio. Escribió: "Que quede claro: yo no hago ninguna apuesta sobre el futuro."

Ahora ¿tiene un futuro la democracia? Yo respondo: depende de nuestro cerebro. Como escribió Charles Lindblom, "La condición humana es cerebro pequeño, problemas grandes". Y es evidente, me parece, que nuestro cerebro es cada vez más pequeño, cada vez más limitado, mientras que los problemas se han vuelto cada vez más gigantescos. La fuerza de las ideas alcanzó su apogeo, su punto culminante, con la Ilustración, precisamente con el Siglo de las Luces. Yo todavía creo en él (al igual que Bobbio), y por ende es acertado que digan de mí que soy un residuo de la Ilustración. Pero quedamos pocos. Porque las ideas hace tiempo que están bajo sospecha. En parte, fueron sustituidas por las ideologías (ideas fosilizadas, repetidas mecánicamente sin ser pensadas por nadie), y en última instancia porque fueron debilitadas y devastadas por un crescendo ensordecedor de inculturas. Quiero precisar que por ideas no debemos entender cualquier cosa que nos pasa por la mente. Las ideuchas nunca escasean. Al contrario, todos ideuchamos cada vez más. Pero siguen faltando las ideas que son un producto terminado de la razón, el fruto del pensar razonando. En suma, faltan siempre las ideas auténticas, serias; ideas que enriquecen el saber. Lo cual explica por qué la teoría de la democracia no anda demasiado bien, como veremos.

Pero por el momento detengámonos en la práctica de la democracia, y a través de ella en la democracia que se ejerce votando y que así realiza, y se realiza, como un "gobierno de opinión" (es la famosa definición de Albert Dicey). Es exacto decir opinión, ése es el vocablo justo. Opinión es doxa, no es episteme, no es saber. Las opiniones son, por así decirlo, "ideas ligeras" que no deben ser probadas: las tomamos por buenas por como son. Cuentan que un juez del tribunal revolucionario de París, al negarle a Antoine Lavoisier (el fundador de la química moderna) un pedido para prorrogar la ejecución capital, le respondió: La république n'a pas besoin de savants (la república no precisa sabios). Ese juez se equivocaba. La república necesita sabios; pero la democracia electoral, el demos (en griego, pueblo) votante, no. Y por lo tanto el gobierno de opinión requiere solamente -como su fundamento- la existencia de una opinión pública, de un público que tenga opiniones. La noción está bien definida.

Ya dije que una opinión no requiere prueba. Agrego que las opiniones son convicciones débiles y variables. Si se convierten en convicciones profundas y profundamente arraigadas, entonces hay que llamarlas creencias (y el problema cambia). Y esta precisión ya basta para desbaratar la objeción de que la democracia es imposible porque el pueblo "no sabe". Esta es una objeción fuerte contra la democracia directa, contra un demos llamado a gobernar y a gobernarse por sí mismo. Pero no es una objeción contra una democracia representativa en la cual el demos no decide las cuestiones propiamente dichas sino que decide, con el voto, quién las decidirá. Lo cual significa que a la democracia representativa le basta, para funcionar, con que el público tenga opiniones suyas, opiniones propias; nada más, pero tampoco nada menos.

¿Nos conformamos con muy poco? A primera vista, pero en un segundo análisis nos damos cuenta de que ya es difícil llegar a ese poco. La opinión pública no es solamente un opinar colocado en el público, debe también ser, para alimentar y sostener la democracia, una opinión del público, un opinar autónomo, endógeno, que de alguna manera el demos se forma por sí solo. Además, cuando hablamos, en la teoría de la democracia, de opinión pública entendemos una opinión que se ocupa de la cosa pública, temas de naturaleza pública: el interés general, el bien común. Una opinión pública que se interesa por el fútbol, la belleza de las mujeres, o la música rock, a los fines de la democracia es irrelevante.

Nadie nace obviamente con opiniones innatas. Y esta constatación abre el discurso sobre cómo es formada y llega a formarse una opinión pública. Es un discurso largo y complejo que aquí debo pasar por alto. Diré solamente que mientras en el pasado una multiplicidad de factores y de procesos conseguía crear una opinión pública bastante autónoma, con el advenimiento del bombardeo de los medios masivos y precisamente de la televisión, la opinión pública ha pasado a ser cada vez más videodirigida y por ende hétero-dirigida (dirigida por otro). Y con la opinión hétero-dirigida desaparece la opinión del público; queda sólo la opinión en el público; en cuyo caso, adelante con la democracia como gobierno de opinión. Pero procedamos con calma.

Cuando Bobbio y yo -yo en aquel lejanísimo 1957- comenzamos a escribir sobre la democracia, la televisión no existía, o mejor dicho, no resultaba todavía un factor determinante. Mi primer escrito que atribuía un carácter central a la televisión llevaba por título "Video-poder" y salió en 1989. No fui muy rápido (como decía Hegel: el búho de Minerva emprende el vuelo recién al atardecer), pero otros estudiosos fueron, y siguen siendo, más lentos que yo. Y sin embargo, estamos viviendo un cambio de la genética humana radical: estamos pasando -me he acostumbrado a decir- del homo sapiens producido por la cultura escrita basada en palabras, a un homo videns en el cual la palabra es destronada por la imagen.

Si, destronada. Es verdad que las palabras denotativas, las palabras concretas (casa, mesa, fideos) evocan también imágenes, pero todo nuestro saber se funda en palabras abstractas que evocan conceptos, cosas concebidas (concipere) que no tienen ningún equivalente visible, que no son traducibles a imágenes. Por ejemplo, en toda esta clase probablemente la única palabra concreta que usé es Bobbio. Los nombres propios son, obviamente, denotativos. Pero democracia, demos, poder, constitución, libertad, Estado, soberanía, legitimidad, derecho, son palabras abstractas que remiten a un pensar por conceptos que comprendo sin ver, sin verlos. Por lo tanto, todo el saber del homo sapiens se desarrolla en la esfera de un mundus intelligibilis (de conceptos, de concepciones mentales) que no es de ninguna manera el mundus sensibilis, el mundo percibido por nuestros sentidos. El punto entonces es el siguiente: que el impacto creciente del telever, del videovivir, invierte el avance de lo sensible a lo inteligible. La televisión produce imágenes y borra los conceptos y así atrofia nuestra capacidad de abstracción, y con ella el concebir y toda nuestra capacidad de comprender. En el homo videns el lenguaje conceptual (abstracto) es sustituido por un lenguaje perceptivo (concreto) que es infinitamente más pobre. El homo sapiens comprende sin ver, el homo videns ve sin comprender. Por otra parte, y peor todavía, lo visible nos aprisiona en lo visible. Para el hombre que ya ni siquiera lee los diarios, para el hombre lisa y llanamente vidente, lo no visto no existe. Y esta amputación es realmente colosal.

¿Estoy divagando? Probablemente me interesa hablar del video-poder porque las nuevas generaciones, las generaciones de video-niños, no se dan cuenta de este salto atrás. Yo me doy cuenta porque lo viví (gracias a mi avanzada edad). Pero quien no se da cuenta no sabe cuánto perdió y está perdiendo, respecto de las generaciones pre-televisivas. Es posible que a los video-niños, esta pérdida, este vacío, no les importe. Es más, probablemente sea así. Pero yo siento igualmente el deber de dar testimonio y hablar de esta caída del homo sapiens. En el planteo de Bobbio, ¿la videocracia que interfiere sobre la democracia, qué sería? Sería, obviamente, un "obstáculo imprevisto"; imprevisto y perturbador.

Sea como fuere, no creo haber divagado en esta disertación. La democracia, decía, es inter alia una ideocracia. Y si las ideas, la capacidad de concebir ideas, se empobrecen, al mismo tiempo también la democracia lo sufre. En cuanto a la opinión pública, es evidente que la videocracia fabrica una opinión producida por imágenes -por sus imágenes- en la cual ya casi no hay ningún nexo entre opiniones e ideas. La televisión en apariencia refuerza, pero en realidad vacía la democracia como gobierno de opinión. La televisión se exhibe como portavoz de una opinión pública que en realidad es el eco de retorno de la propia voz.

Técnicamente, y por ende constitucionalmente hablando, las nuestras son democracias indirectas, democracias representativas, basadas en elecciones. Pero en la práctica, tenemos cada vez más frecuentemente un gobierno de opinión basado en las encuestas, y por ende un gobierno de las encuestas que introduce un fuerte elemento de "directismo" en el gobierno representativo. ¿Cómo debemos interpretar este directismo? ¿Cómo un progreso de la democracia? La respuesta depende, obviamente, de la consistencia de ese opinar. Hasta ahora, señalé que era cada vez más hétero-directo. Pero, aun así, ¿existe o no? ¿Ese opinar tiene un contenido o no?

Los encuestadores se limitan a preguntar a su encuestado "¿Qué piensa de esto?" sin verificar antes si sabe algo sobre eso. Sin embargo, el núcleo del problema está aquí. Está claro que el encuestador comercial no tiene ningún interés en verificar cuál es la consistencia de las opiniones a las que hace referencia. Pero los estudiosos deben verificarlo y por lo tanto deben establecer cuál es el estado y el grado de "no saber" de los grandes públicos. Que es, desgraciadamente, colosal y creciente. La gran mayoría de los encuestados no sabe nada, o casi nada, sobre los problemas acerca de los cuales da respuestas. Sus opiniones son, en sustancia, ciegas. ¿Y entonces? Entonces, la cosa no es así. Entonces debemos seguir, nos guste o no, en la tan despreciada democracia representativa. Porque todo "directismo", y a través de él, todo incremento de demo-poder es tal solamente si es sostenido por incrementos de demo-saber, por un demos mejor informado. En cambio, nos ensordecen con peroratas que recomiendan "democracias inmediatas" (más inmediatas) que ignoran magistralmente el hecho que precede al problema, y por ende el grado de demo-saber (o no saber). Que es como decir que los directistas reparten habilitaciones para conducir sin verificar si sus habilitados saben conducir.
 

(c) Giovanni Sartori y Clarín
Traducción de Cristina Sardoy.

Giovanni Sartori
FLORENCIA 1924, POLITOLOGO
Así se definió Sartori recientemente: "Tengo 80 años. Vivo entre Nueva York y Roma, desde donde opino sobre la política italiana. Soy profesor de Teoría Política y analista político. Siempre he sido un liberal clásico, un liberal puro. Tengo una hija y no tengo nietos. Soy agnóstico, y muy crítico con este Papa, por su irresponsable política demográfica". Mentor de la imagen del "homo videns" causó gran impacto en los estudios de comunicación que recogieron con entusiasmo su idea de una sociedad "teledirigida". El objetivo de Sartori, con todo, era político: señalar, con la evidencia de la manipulación de opiniones, los límites de la democracia directa. Tiene en la Argentina un gran número de lectores. Colaborador habitual del diario "Il Corriere della Sera", publicó en castellano "La sociedad multiétnica: pluralismo, multiculturalismo y extranjeros"; "La política: lógica y método en las ciencias sociales"; "Elementos de teoría política"; "¿Qué es la democracia?"; "Teoría de la Democracia"; "Homo videns"; "La tierra explota" y otros.


 

18/04/2006 20:54


El pensador Sartori propone mecanismos de defensa frente a la inmigración agresiva

Giovanni Sartori, premio príncipe de Asturis y uno de los sociólogos y pensadores políticos más destacados del planeta, pide que en Europa se establezcan mecanismos defensivos frente a los inmigrantes hostiles, incapaces de integrarse. La propuesta la hizo en la conferencia de clausura que pronunció en el I Congreso Internacional sobre la Inmigración y la Diversidad Cultural, que ha organizado la Junta de Castilla y León, en Salamanca, a mediados de febrero.

La principal propuesta del premio Príncipe de Asturias 2005 es la "ciudadanía revocable", gracias a la cual sería legal expulsar a los inmigrantes que no se integren en la cultura europea.

El italiano Sartori realizó estas afirmaciones en la conferencia de clausura que pronunció en el I Congreso Internacional sobre la Inmigración y la Diversidad Cultural que ha organizado la Junta de Castilla y León en Salamanca desde el pasado martes. La ciudadanía revocable podría ser el "freno óptimo" para oleadas hostiles, mientras que la concesión a esos inmigrantes de una "ciudadanía plena" es una solución "estúpida".

La tesis central de Sartori es que la defensa de la cultura común, creada por los pueblos y convertida en patrimonio y en clave de la convivencia, es prioritaria a la concesión de derechos a individuos que no llegan a los países europeos en son de paz. 'La ciudadanía regalada después de algunos años de permanencia en el territorio, es una mala mezcla de demagogia y estupidez', afirmó.

Aunque admitió que su tesis puede ser considerada "discriminatoria", justificó esa inmigranción al sostener que es obvio que los inmigrantes no son iguales y que no se puede tratar igual al que se integra que al que agrede. "No tiene mucho sentido usar reglas iguales para todos', dijo.

El sociólogo, refiriéndose ya a España, afirmó que algunos inmigrantes 'son cercanos, como los iberoamericanos para España', pero otros 'son distantes', en referencia a los africanos y concretamente a los que profesan la fe del Islam, que están 'acostumbrados a que la religión engloba toda la vida'.

Para el filósofo italiano 'el Islám es una religión mucho más fuerte que el cristianismo y todas las demás' y aseguró que 'nosotros entendemos muy poco o casi nada de lo que tenemos entre manos', para posteriormente explicar que 'la mezquita no es sólo un lugar de culto, sino el lugar donde el creyente es adoctrinado sobre lo que debe creer, es su Iglesia y su Estado, es lo que le protege en tierra de infieles', detalló.

Sartori, consciente de que la escuela pública es la principal plataforma de integración, defendió la 'contención de las escuelas de adoctrinamiento islámico, que son las mezquitas'.

Sartori insistió sobre la importancia de la religión en la integración en una sociedad de acogida y explicó que 'una religión crea problemas cuando es invasiva o se vive con particular intensidad, pero no al contrario'. Explicó a los periodistas que los políticos europeos y americanos 'no entienden nada de la inmigración' y aseguró que sólo 'hablan entre ellos y ni siquiera tienen tiempo para leer el periódico' desarrollando 'un sistema que refuerza la estupidez'.

Sartori aseguró que los políticos 'no saben que el árabe no conoce los conceptos que derivan de nuestra civilización' y a su juicio, el inmigrante 'islámico no quiere integrarse en el mundo europeo'.

Votar para expresar rechazo

Viernes 11 de abril de 2008 | Publicado en la Edición impresa 

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ROMA.- Como nunca antes, mucha gente se ha inclinado esta vez por no votar. Como nunca antes, la gente no sabe por quién votar. ¿Me abstengo? ¿Me tapo la nariz?

Al pensar y repensar, se me ha ocurrido una idea. Dejemos de lado el círculo duro de los partidos, los fieles que votan y votarán siempre a los suyos. El hecho es que los "infieles" han aumentado y que, en estas elecciones, el número de los indecisos llega a estimarse en más de un tercio del electorado.

Se sabe también que un buen número de estos indecisos ha decidido no votar: están furiosos y con todos. Estos señores tienen razón de estarlo. Pero abstenerse, ¿para qué sirve? ¿Castiga verdaderamente a la Casta? ¿Sirve de verdad para algo? Me temo que no.

Se verá luego, una vez pasadas las elecciones, que los votantes han disminuido bastante; seguramente nuestros políticos no reconocerán que las abstenciones en su mayoría son punitivas, son abstenciones de rechazo (y no de desinterés). Dirán en tal caso que nos estamos "normalizando" en los bajos niveles de voto de muchas democracias. En todo caso derramarán lágrimas de cocodrilo sobre el fenómeno del creciente desinterés en la política.

¿Cuál es entonces la idea? Es que, sabiendo utilizar el voto repartido entre las dos Cámaras, podemos obtener un voto de rechazo, un voto que pura y sencillamente diga no.

Supongamos que para el Senado voto por Veltroni y, en cambio, para la Cámara de Diputados voto por Berlusconi (o viceversa). En tal caso, mi segundo voto equipara y anula al primero. El efecto sobre el éxito electoral es cero. Sin embargo, yo he votado, y mi voto expresa sin sombra de dudas el seco rechazo.

Se dice que como electores nos sentimos impotentes. Sí. Pero si unos 10 millones de italianos votaran así, entonces seríamos poderosísimos.

Agrego que el voto dividido puede también indicar, si así se desea, el mal menor (o el mayor). El sistema electoral, la llamada "Porcellum" [ley electoral ideada por Berlusconi], prevé un espléndido premio para la mayoría, que para el Senado no es atribuido sobre una base nacional sino repartido región por región. Lo que lo convierte en más incierto y más decisivo.

En el caso de la Cámara de Diputados, el premio lo logra quien tiene más votos en todo el país; en el caso del Senado, lo gana quien logra más bancas en las regiones que tienen más.

Digamos, por ejemplo, que nuestro elector vota por Veltroni para el Senado y por Berlusconi para la Cámara. Al hacerlo indica que, malo por malo, el "malísimo" es para él un gobierno de derecha. De lo contrario, si vota por Berlusconi para el Senado y Veltroni para la Cámara, indica que para él el mal mayor es un gobierno de izquierda.

Por lo tanto, al dividir el voto el efecto total es siempre cero, pero el que obtiene el voto para el Senado queda en ventaja. En todo caso, uno vota en contra, pero la estrategia diseñada hasta ahora admite elegir el mal menor.

Se entiende que el voto dividido puede ser también aplicado a los partidos "secundarios". Por ejemplo, uno para Veltroni y uno para Bertinotti, o uno para Casini y uno para Berlusconi.

En ese caso, el voto por los partidos menores estará desperdiciado en la finalidad de lograr la mayoría, pero será útil para su supervivencia en el Senado.

Entonces, ¿cómo votaré yo? Seguramente, adoptando los criterios que he sugerido. Pero ciertamente no diré por quién. Cada uno debe decidir por sí mismo.

Por Giovanni Sartori
Del Corriere della Sera


Traducción: María Elena Rey

Los argentinos estamos en problemas mas graves de lo que suponemos

por HERNAN
sábado, 28 de junio del 2008 a las 22:51
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LOS ARGENTINOS ESTAMOS EN PROBLEMAS MAS GRAVES DE LO QUE SUPONEMOS



 Por mi trabajo, entre otras cosas trabajo en la Isla Talavera, conozco
 muy bien el manejo de los pastizales de islas, y, por supuesto las
constantes ambientales de las mismas. Normalmente, para esta época
procedemos al quemado de pastos, pajas y material leñoso que el vacuno
 no ingiere en el proceso de engorde primavera-verano. Siempre que hemos
 hecho este trabajo, que por lo demás debe hacerse ayudado por gente de
 isla que conoce bien como llevarlo a cabo, hemos sido consientes que
 durante dos o tres días las poblaciones aledañas al Paraná sufren las
consecuencias - humo, hollín, olores - de este mejoramiento del
 pastizal. Pero nunca han sido de tal persistencia ni magnitud. El hombre
 de isla sabe que un incendio de éste tipo cuando se desborda pone en
peligro no solo a la fauna de las islas que es de lo que él vive y a las
 reservas forrajeras necesaria para sus animales, sinó que también él
 puede sufrir las consecuencias cuando este método - la quema de
 pastizales - se desmadra. Por eso es menester aclarar ciertas cosas
 antes de seguir con este tema. 1.. Se que a mediados de marzo, las
 municipalidades de los partidos bonaerenses ribereños y la ciudades
 entrerrianas de Victoria y Gualeguay pusieron especial énfasis en
 informar y pedir a los isleños y propietarios y arrendatarios de 2..
 islas que, dada la persistente sequía que afecta el sur de Entre Ríos y
 norte de Bs As., que se abstuvieran dequemar pastizales, e inclusive
 mantuvieron reuniones con los principales propietarios y/o arrendatarios
 donde estos se comprometieron a no quemar pastizales. 3.. De igual
 manera, los que trabajamos en las islas en soporte técnico y
 asesoramiento de productores (no hay que olvidar que entre otras cosas
 estas islas poseen importantes forestaciones) éramos consientes que un
 incendio salido de control afectaría años de trabajo forestal por lo que
se logró un consenso entre los productores de no quemar pastizales hasta
que no se supiera si se podían esperar lluvias de otoño que son el
control natural de la quema de pastizales. 4.. El INTA informó a los
 productores que, dado el nivel de sequía imperante una quemazón de paja
 y restos leñosos sería de tal magnitud que se verían afectado los pastos
 de invierno. Por informaciones de isleños, y personal de explotaciones
 de la zona, a partir de la primera semana de abril se empezó a ver
 movimiento de personas extrañas al paraje. Hasta el día 8 de abril que
 un peón me informó que cerca de la costa había una lancha civil con
gente desconocida. Cuando me apersoné al lugar uno de ellos se me
presentó diciendo que era Gómez o algo así, (el nombre no lo recuerdo
> exactamente) y que traía unos amigos para pescar y si era posible que
 allí lo hicieran. Todo esto me resultó muy sorpresivo ya que yo ubicaba
 al individuo ese como un Subprefecto de la zona de San Pedro de apellido
 Guglielmo o Guglielmone y a otro, civil, - ignoro su nombre - que en
 agosto del año pasado se me había acercado para preguntar por la
 dirección del propietario o arrendatario del predio ya que quería
 pedirle una colaboración para la campaña electoral del Frente para la
 Victoria, pero al no tener nada que sospechar los autoricé a que, en la
 medida que no se adentraran en la isla podían pescar donde quisieran.
 Esa misma noche empezaron los incendios, y supuse que (por estúpidos)
 algún grupo de irresponsables que después de un asado no tomaron las
 medidas pertinentes para evitar semejante problema, pero empleados
 nuestros que llegaron al lugar me trajeron restos de cubiertas y dos
 bidones retorcidos por el calor, lo que daba indicios de
 intencionalidad. Para finalizar, al día siguiente me presenté a
 Prefectura de Zárate para informar del incendio y que teníamos problemas
 para apagarlo con nuestros medios. Pero no quisieron tomarme la denuncia
 de lo que había pasado. Así las cosas, durante tres días no tuvimos
 ningún tipo de apoyo para extinguir el fuego que se extendió a las
 forestaciones y al resto de la isla. También concurrí a la Policía de la
 Provincia de Buenos Aires, también en Zárate, para presentar mi denuncia
 pero tampoco la misma no fue tomada con el pretexto, igual al de
 Prefectura, que «un incendio en esta época es cosa común». De aquí en
 más, lo que sigue es una historia conocida. Pero descarto, por lo
 antedicho, de cualquier responsabilidad de este desastre a isleños,
 propietarios y personal de las explotaciones de las islas. Cabe
 preguntarse, lo siguiente: Si los isleños se habían puesto de acuerdo,
 en reuniones que habían tenido lugar en marzo una de las cuales fue
 organizada por el Ministerio de Asuntos Agrarios, para no quemar
 pastizales ¿Por que habrían cambiado de opinión? ¿Por qué el
 subprefecto, cuyo verdadero nombre es Vicente Guglielmi fue trasladado a
 Misiones el 11 de abril del corriente si recién se había hecho cargo de
 su puesto el 11 de febrero, también de este año? 

BENITO MATTEAUDA
 Ingeniero Agrónomo y Forestal 
D.N.I.: 17.035.052

25.000 ALUMNOS Y 3.000 DOCENTES SIN COBERTURA MEDICA: INTERVENCIÓN DE LA CONCEJAL QUARTUCCI

El Bloque de la Coalición Cívica - GEN Radical solicitó a través de un Proyecto de Resolución de la concejal Elisa Quartucci, la búsqueda de una solución a la falta de atención médica en escuelas públicas de la ciudad.

El proyecto, que fue aprobado por unanimidad en la sesión del HCD, solicita al intendente que arbitre los medios tendientes a dar solución a la falta de cobertura asistencial a alumnos y docentes de la comunidad educativa bahiense, ya sea haciéndose cargo del servicio o bien gestionando ante las autoridades provinciales la prestación del mismo.

En nuestra ciudad, alrededor de 25 mil alumnos y 3 mil docentes de escuelas públicas carecen del servicio de asistencia médica fundamentalmente porque, ante el incremento  sufrido en la cuota, las cooperadoras no pueden hacer frente al gasto.

Quartucci afirmó que "en reiteradas oportunidades se hace hincapié en que los temas merecen la atención y gestión del gobierno municipal, independientemente de la jurisdicción a la que pertenezcan. Por lo tanto, las autoridades municipales no pueden desentenderse de la problemática".

La edil comentó también que "no hay  excusas por las cuales se dejen desprotegidos a los alumnos y que lamentarse cuando ocurren las desgracias es tarde. En esta ocasión, se está a tiempo de resolver el tema pues tanto el intendente como el gobernador no pueden desconocerlo y deben hacerse cargo de buscar una solución".

Recibi este articulo.Para reflexionar y debatir entre nosotros,no?

 Génesis de la violencia escolar
Por Nélida Baigorria
Para LA NACION


Los últimos episodios de violencia juvenil que han tenido como escenario el ámbito escolar han provocado en grandes sectores de la sociedad una profunda inquietud rayana en el asombro, la tristeza y el miedo, todo lo cual induce a un análisis muy severo y reflexivo acerca de los orígenes de este trágico estallido que responde, sin duda, no a una circunstancia intempestiva emocional, sino a un proceso de lenta sedimentación, a través del tiempo, pero que irrumpe de pronto con fuerza. Ha alcanzado su límite, luego de haberse manifestado con señales bien evidentes que, sin embargo, no suscitaron mayor preocupación en quienes tienen la responsabilidad de educar a la niñez y a la juventud, razón por la cual nuestro país hoy casi se homologa con los que aterran al mundo por el vandalismo escolar.

Los medios de difusión, tanto gráficos como audiovisuales, informan acerca de las reyertas entre alumnos dentro del aula o fuera de ella, de encuentros a la salida de los establecimientos para tomar represalias por ofensas baladíes, de agresiones verbales y físicas a docentes y de homicidios con armas blancas y despiadado ensañamiento. ¿Cómo explicar esta barbarie entre púberes y adolescentes que no remontan los diecisiete años? ¿Cuándo en la denostada escuela tradicional se vivieron situaciones con similar carga de violencia? ¿Quiénes tienen la máxima responsabilidad en este desvío patológico de la juventud hacia rumbos opuestos a los valores perennes que invisten de dignidad la condición humana?

Frente a esos trágicos hechos consumados que se repiten casi en forma cotidiana en toda la geografía del territorio nacional, muchas son las voces que se elevan para transferir a otros actores deberes que les son inherentes. Padres, educadores, psicólogos, sociólogos, funcionarios del Gobierno, políticos, religiosos, sostienen las más diversas teorías para justificar influencias sobre esas conductas aberrantes, pero omiten asumir la cuota de responsabilidad que les compete, dada la edad de los protagonistas. Algunos aluden a la desidia de los padres en el manejo de libertades que sus hijos exigen, sin medir sus tiempos biológicos; otros lo atribuyen a la nefasta influencia de los multimedios en manos de monopolios financieros cuyo fin único es el lucro y, por tal razón, buscan afanosamente conquistar audiencia al margen de todo principio ético. Y están también quienes derivan al facilismo instalado desde hace décadas en el sistema escolar
 las lacras morales e intelectuales que tiñen la conducta de tantos niños y adolescentes.

Están, además, los que sostienen -como si fuese una fatalidad ajena al mandato de la voluntad- que se trata de un problema mundial y, por ende, estamos exentos de responsabilidades específicas, puesto que involucra a la humanidad en su conjunto.

Cada una de estas proposiciones es válida en tanto no niegue la injerencia de las otras, porque en el reportaje que Mariano de Vedia le hizo al ministro de la cartera, profesor Juan Carlos Tedesco, éste destacó como factor prioritario la falta de autoridad de los padres para encauzar a sus hijos en el uso responsable de su libertad y sus derechos, en consecuencia, en el conocimiento y el respeto de sus límites. Este argumento, en no pocos casos, es válido y se comparte, pero a su vez el ministro procura exceptuar a la escuela de la gran participación que tuvo con las políticas demagógicas de los "progresistas arcaicos" o los "autoritarios cerriles" que cubrieron, densamente, más de medio siglo de vida argentina e influyeron en varias generaciones, para las cuales la violencia y la fuerza constituyeron la metodología óptima para acceder al poder y destruir los cimientos republicanos sobre los cuales nos erigimos como nación libre y soberana.

Los eternos merodeadores de gabinetes donde se elaboran las nuevas teorías para una supuesta educación de vanguardia (además, encandilados por los favores personales que les dispensa la demagogia) sostienen que, en gran medida, este ejercicio de violencia, día tras día más exacerbado, dimana de una reacción ante la escuela del pasado, que fue autoritaria, dicen, por la prevalencia del poder del docente, y en la que el alumno, sometido a una disciplina casi inquisitorial, no podía ejercer legítimos derechos. Las secuelas psicológicas de estas frustraciones afectarían notablemente el curso de sus vidas.

Por eso se tornaba imprescindible quebrar el viejo molde y liberar las escondidas potencias de niños y jóvenes que clamaban por su libertad. De esa raíz nace el facilismo, y con él el progresivo deterioro de la institución educativa, con sus excesos, incrementados con el tiempo y cuyas consecuencias se traducen en la bajísima calidad de la enseñanza y en hechos de violencia que incluyen ataques a mano armada y manifiesto objetivo de llegar al crimen.

La opinión de esas camarillas vitalicias de expertos de múltiple ideología que han vivido de congreso en congreso, de seminarios en seminarios, siempre internacionales, que se erigieron como los Pestalozzi de la posmodernidad, continúa gozando de la confianza del poder político, en contraposición con el juicio crítico de los maestros reales, los que están en el aula, los que conocen a sus alumnos, los que saben de tiza y de pizarra, los que soportan el peso de la indisciplina, los que reciben las presiones de las autoridades para asegurar la promoción del curso completo con el fin de encubrir deserciones y fracasos.

Es al maestro ignoto a quien se le exige la máxima lenidad en las calificaciones y condescendencia con la indisciplina y la irrespetuosidad; a ese maestro abrumado por los vejámenes, que espera ansioso el momento de su jubilación. A ese maestro deberían convocar las autoridades educativas para conocer la dimensión de los estragos que consumó el facilismo.

Los maestros que consagramos nuestra vida profesional al aula, en contacto permanente con la adolescencia, vaticinamos con absoluta convicción que nos acercábamos a un abismo de insondable profundidad. Ninguna voz oficial, en cambio, advertía que entrábamos en un terreno de alto riesgo para el futuro de varias generaciones de argentinos. Por el contrario, cada nueva gestión educativa, como si se tratara de un torneo deportivo, procuraba incentivar los recursos de la demagogia y, en nombre de esa falacia de la escuela inclusiva, aceptaba los trastornos de conducta, dejaba sin sanciones a los infractores y lograba que las clases se transformaran en un pandemonio, donde todo quedaba impune.

Hace nueve años, con el título de "Las trampas del facilismo", LA NACION, el 5 de marzo de 1999, publicó un trabajo mío, elaborado en 1996. Por entonces, sólo parecía agorero, pero contenía datos (que corroboró el tiempo) sobre cuáles eran las esencias del facilismo, sus tácticas operativas aviesas y su fin último: formar al hombre mediocre, dócil sostén de las dictaduras y los populismos demagógicos disfrazados con ropaje seudodemocrático.

Lo expresé así: "El facilismo es el desiderátum de la demagogia. La formación del hombre lábil, opaco y acrítico, incapaz de comprender y evaluar los procesos sociales y políticos profundos es el sólido basamento de las dictaduras o de las seudodemocracias populistas. El facilismo homologa a maestros y alumnos para el intercambio de saberes; reduce la función del docente a la de un coordinador de panelistas en una mesa redonda entre pares; llama «autoritarismo» a las normas esenciales de respeto recíproco exigidas para una armoniosa convivencia en el aula y en la escuela; establece criterios de evaluación reñidos con elementales niveles de competencia; niega la necesidad de continuar en la casa la tarea iniciada en clase, descalifica, humilla y pauperiza al docente mientras procura apoyarse en planteles laxos y adocenados; proscribe el imperativo ético del deber ser y consagra, finalmente, el dogma fascista: el Duce tiene siempre razón,
 con la nueva fórmula: el alumno tiene siempre razón, aunque se trate de un insulto a un profesor o de la amenaza con una sevillana".

La responsabilidad de la educación en este desarme moral que hoy azota a la escuela argentina no puede agotarse en el simple enunciado de hechos que les son propios. Para comprenderla en su aterradora dimensión, es preciso complementarla con las responsabilidades de los "padres garantistas" que permiten a sus hijos el uso de una libertad. Sin rendición de cuentas, a sabiendas de que, por leyes biológicas, su capacidad de discernimiento no ha logrado su plenitud. En cuanto a los medios de difusión, que tanta influencia ejercen sobre las costumbres de los jóvenes, donde muchos de ellos extraen los paradigmas para regir su destino, se impone descarnar crudamente su cuota de responsabilidad al inundar el espacio, a toda hora, con publicidad y programas en los cuales la violencia, el sexo y la droga constituyen el eje, con olvido absoluto de los valores morales, que como flagrante contradicción constituyen, en cambio, el núcleo básico de sus
 discursos, sólo henchidos de retórica.

Mi condición de maestra me ha impuesto, ante la oleada de violencia que tiene por marco el ámbito escolar, enfocar en primer término la responsabilidad que les cupo a las políticas educativas sustentadas por el facilismo, lo cual no obstruye que en futuros trabajos analice los demás factores: padres permisivos, medios de difusión y otros que tanto coadyuvan para bloquear el rumbo ético en la vida de niños y jóvenes, los de hoy y los de mañana. Es decir, un futuro hipotecado para los tiempos.

Néstor Kirchner no leyó a Carlos Marx

por HERNAN
sábado, 28 de junio del 2008 a las 22:50
guardado en

Néstor Kirchner no leyó a Carlos Marx

La idea de reeditar las confrontaciones del primer peronismo, olvida que la comedia es el destino que les espera a los que intentan repetir la historia.

Buenos Aires, lapolíticaonline

Dice Carlos Marx : "La tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos. Y cuando éstos aparentan dedicarse precisamente a transformarse y transformar las cosas, a crear algo nunca visto, es precisamente cuando conjuran temerosos en su auxilio los espíritus del pasado , toman prestados sus nombres, sus consignas de guerra, su ropaje".

Helo aquí a Néstor Kirchner. Vino desde la fría Patagonia a transformar la política, a construir transversalmente un nuevo mapa de representación que incluyera a todas las expresión de la sociedad civil que habían emergido durante la crisis del 2001, a trabajar entre todos los argentinos de buena voluntad por una Argentina nueva y feliz, por un país en serio.

Y aquí lo tenemos. Inventando enemigos para tapar sus errores de gestión, creando nuevos conflictos para esconder los problemas que él mismo creó, obligando a la sociedad a optar entre dilemas ideológicos falsos y alejados de toda realidad. Después de fracasar con el "Patria sí, colonia no" que pocos ciudadanos menores de 40 años comprendieron, la emprendió con los golpistas aliados de Cecilia Pando y, como tampoco resultó, ahora resulta que estamos frente a la presencia rediviva de la Unión Democrática: clase media, campo e Iglesia contra el gobierno popular. Igualito al 55. Pero en lugar de ejército, el diario Clarín y los generales multimediáticos, incluyendo a Hermenegildo Sábat, por supuesto, y ahora también a Ernesto Tenembaum. Y lo peor de todo, es que hay quienes lo creen. Es decir, de verdad hay gente que está convencida de que la Patria se encuentra ante un verdadero punto de inflexión, algo así como un Liberación y Dependencia del Siglo XXI, sin Fidel Castro ni el Che, tampoco Cardoso y Faleto, pero sí con la compañía de Hugo Moyano.

Dice Marx: "Hegel dice en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, como si dijéramos, dos veces. Pero se olvidó de agregar: una vez como tragedia y la otra como farsa".

Es evidente que estamos en la etapa de la comedia. Y sería para morirse de risa, sino fuera porque el intento de polarizar y enfrentar a sectores de la sociedad, deja tan azorado al conjunto de la población que asiste inerme a un espectáculo que no comprende, que provoca tristeza. No es verdad que de un lado están los que quieren redistribuir la riqueza y del otro los que protestan porque quieren ganar más. Si este es un partido donde de un lado están los buenos y del otro los malos, puedo asegurar que entre los buenos hay quienes sólo les interesa la política para enriquecerse y entre los malos hay quienes sólo les interesa la política para promover democracia real.

No aclares que oscurece

Pero igual, es innecesario aclarar nada. Las visiones simplistas de la sociedad están perimidas hace tiempo en el mundo, incluso en la Argentina, aunque a veces parece que es posible colocarnos fuera de él. Estamos en este mundo, y las mayorías y minorías -silenciosas o ruidosas- no son representaciones únicas ni simples. Las sociedades son diversas, complejas, tienen muchas caras como los prismas, y resisten las visiones maniqueas, formas de ver el mundo que quedaron muy atrás en los tiempos.

Es evidente que como Kirchner no sabe cómo salir de la encerrona que él mismo se creó por buscar inventar la pólvora, creer que sabe de economía y pretender tapar la inflación con métodos de una rusticidad propia de tiempos pre-capitalistas, necesita construir dragones en la imaginación de la gente que justifiquen los problemas que se hacen cada vez más presentes en la vida cotidiana de los argentinos.

Los espíritus del pasado, al decir del Marx que publicó en 1869 "El 18 Brumario de Luis Bonaparte", vienen a auxiliar con sus respuestas conocidas un presente que no se deja conducir fácilmente, que filtra ríos de relatos no domesticados a la mirada oficial por los medios de comunicación.

Porque, finalmente, de eso se trata. Al pretender subordinar cada baldosa de provincia, al enojarse por la imagen de los "piquetes de la abundancia" que vé por TN, lo que se esconde es la frustración que le produce la realidad, que no se domestica. Porque del mismo modo que para Kirchner el problema no es la inflación, sino el índice que refleja el INDEC; el problema no es la realidad, sino lo que aparece en la tele, que le muestra lo que no ve ni quiere que nadie vea porque no existe. Y si existe -si se ve- es porque un interés contra el gobierno popular se cierne oscuro, y es necesario desenmascararlo.

Kirchner como Luis Bonaparte

De locos. Y sigo con Marx. "Acosado por las exigencias contradictorias de su situación y al mismo tiempo obligado como un prestidigitador a atraer hacia sí, mediante sorpresas constantes, las miradas del público, como hacia el sustituto de Napoleón, y por tanto a ejecutar todos los días un golpe de Estado en miniatura, Bonaparte lleva el caos a toda la economía burguesa, y engendra una verdadera anarquía en nombre del orden".

Kirchner no es Perón. Hasta hace poco, incluso, había dirigentes que dudaban del peronismo del ex presidente, porque jamás reinvindicaba las míticas figuras de sus fundadores ni mucho menos sus rituales. Sin embargo, apela a los fantasmas que agitó Perón y que lo dejó sin ninguna otra salida que el exilio, tal vez esperando que la historia -aquí- no se repita, y Cristina pueda terminar en paz su mandato y, tal vez, hasta sucederla.

Vaya a saber cómo termina todo esta dramatización de la realidad, que sería mucho más digerible si se respetaran leyes sencillas de la vida económica que funcionan en los países de las ideologías más diversas, como que la mayor producción viene de la mano de la mayor rentabilidad o que las mejores inversiones se hacen allí donde se espera generar más ingresos.

¿Estrategias?

Algunos se preguntan si en la obsecación de Kirchner por pretender que la gente siembre trigo o producir carne aunque pierda plata se esconde el interés de fundirlos para luego expropiar la tierra o simplemente un profundo desconocimiento sobre las más elementales reglas de funcionamiento de la economía en mercados abiertos y competitivos, que quiere ignorar para inventar vaya a saber qué cosa, así él puede manejar todo y hasta dormir tranquilo alguna vez.

¿Dejarán los Kirchner, cuando se vayan del poder, una sociedad feliz, integrada, fortalecida en su identidad? ¿O dejarán una sociedad enojada, enfrentada, cansada de existir?

No es desde acá que podremos dar una respuesta a semejante interrogante. Pero una cosa sí podemos asegurar, tomando los análisis de Marx para los sucesos revolucionarios de Francia entre 1848 y 1851: este modelo "engendra una verdadera anarquía en nombre del orden, despojando al mismo tiempo a toda la máquina del Estado del halo de santidad, profanándola, haciéndola a la par asquerosa y ridícula".

Néstor Kirchner no leyó a Carlos Marx

La idea de reeditar las confrontaciones del primer peronismo, olvida que la comedia es el destino que les espera a los que intentan repetir la historia.

Por Silvia Mercado

| 18:25

Dice Carlos Marx : "La tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos. Y cuando éstos aparentan dedicarse precisamente a transformarse y transformar las cosas, a crear algo nunca visto, es precisamente cuando conjuran temerosos en su auxilio los espíritus del pasado , toman prestados sus nombres, sus consignas de guerra, su ropaje".

Helo aquí a Néstor Kirchner. Vino desde la fría Patagonia a transformar la política, a construir transversalmente un nuevo mapa de representación que incluyera a todas las expresión de la sociedad civil que habían emergido durante la crisis del 2001, a trabajar entre todos los argentinos de buena voluntad por una Argentina nueva y feliz, por un país en serio.

Y aquí lo tenemos. Inventando enemigos para tapar sus errores de gestión, creando nuevos conflictos para esconder los problemas que él mismo creó, obligando a la sociedad a optar entre dilemas ideológicos falsos y alejados de toda realidad. Después de fracasar con el "Patria sí, colonia no" que pocos ciudadanos menores de 40 años comprendieron, la emprendió con los golpistas aliados de Cecilia Pando y, como tampoco resultó, ahora resulta que estamos frente a la presencia rediviva de la Unión Democrática: clase media, campo e Iglesia contra el gobierno popular. Igualito al 55. Pero en lugar de ejército, el diario Clarín y los generales multimediáticos, incluyendo a Hermenegildo Sábat, por supuesto, y ahora también a Ernesto Tenembaum. Y lo peor de todo, es que hay quienes lo creen. Es decir, de verdad hay gente que está convencida de que la Patria se encuentra ante un verdadero punto de inflexión, algo así como un Liberación y Dependencia del Siglo XXI, sin Fidel Castro ni el Che, tampoco Cardoso y Faleto, pero sí con la compañía de Hugo Moyano.

Dice Marx: "Hegel dice en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, como si dijéramos, dos veces. Pero se olvidó de agregar: una vez como tragedia y la otra como farsa".

Es evidente que estamos en la etapa de la comedia. Y sería para morirse de risa, sino fuera porque el intento de polarizar y enfrentar a sectores de la sociedad, deja tan azorado al conjunto de la población que asiste inerme a un espectáculo que no comprende, que provoca tristeza. No es verdad que de un lado están los que quieren redistribuir la riqueza y del otro los que protestan porque quieren ganar más. Si este es un partido donde de un lado están los buenos y del otro los malos, puedo asegurar que entre los buenos hay quienes sólo les interesa la política para enriquecerse y entre los malos hay quienes sólo les interesa la política para promover democracia real.

No aclares que oscurece

Pero igual, es innecesario aclarar nada. Las visiones simplistas de la sociedad están perimidas hace tiempo en el mundo, incluso en la Argentina, aunque a veces parece que es posible colocarnos fuera de él. Estamos en este mundo, y las mayorías y minorías -silenciosas o ruidosas- no son representaciones únicas ni simples. Las sociedades son diversas, complejas, tienen muchas caras como los prismas, y resisten las visiones maniqueas, formas de ver el mundo que quedaron muy atrás en los tiempos.

Es evidente que como Kirchner no sabe cómo salir de la encerrona que él mismo se creó por buscar inventar la pólvora, creer que sabe de economía y pretender tapar la inflación con métodos de una rusticidad propia de tiempos pre-capitalistas, necesita construir dragones en la imaginación de la gente que justifiquen los problemas que se hacen cada vez más presentes en la vida cotidiana de los argentinos.

Los espíritus del pasado, al decir del Marx que publicó en 1869 "El 18 Brumario de Luis Bonaparte", vienen a auxiliar con sus respuestas conocidas un presente que no se deja conducir fácilmente, que filtra ríos de relatos no domesticados a la mirada oficial por los medios de comunicación.

Porque, finalmente, de eso se trata. Al pretender subordinar cada baldosa de provincia, al enojarse por la imagen de los "piquetes de la abundancia" que vé por TN, lo que se esconde es la frustración que le produce la realidad, que no se domestica. Porque del mismo modo que para Kirchner el problema no es la inflación, sino el índice que refleja el INDEC; el problema no es la realidad, sino lo que aparece en la tele, que le muestra lo que no ve ni quiere que nadie vea porque no existe. Y si existe -si se ve- es porque un interés contra el gobierno popular se cierne oscuro, y es necesario desenmascararlo.

Kirchner como Luis Bonaparte

De locos. Y sigo con Marx. "Acosado por las exigencias contradictorias de su situación y al mismo tiempo obligado como un prestidigitador a atraer hacia sí, mediante sorpresas constantes, las miradas del público, como hacia el sustituto de Napoleón, y por tanto a ejecutar todos los días un golpe de Estado en miniatura, Bonaparte lleva el caos a toda la economía burguesa, y engendra una verdadera anarquía en nombre del orden".

Kirchner no es Perón. Hasta hace poco, incluso, había dirigentes que dudaban del peronismo del ex presidente, porque jamás reinvindicaba las míticas figuras de sus fundadores ni mucho menos sus rituales. Sin embargo, apela a los fantasmas que agitó Perón y que lo dejó sin ninguna otra salida que el exilio, tal vez esperando que la historia -aquí- no se repita, y Cristina pueda terminar en paz su mandato y, tal vez, hasta sucederla.

Vaya a saber cómo termina todo esta dramatización de la realidad, que sería mucho más digerible si se respetaran leyes sencillas de la vida económica que funcionan en los países de las ideologías más diversas, como que la mayor producción viene de la mano de la mayor rentabilidad o que las mejores inversiones se hacen allí donde se espera generar más ingresos.

¿Estrategias?

Algunos se preguntan si en la obsecación de Kirchner por pretender que la gente siembre trigo o producir carne aunque pierda plata se esconde el interés de fundirlos para luego expropiar la tierra o simplemente un profundo desconocimiento sobre las más elementales reglas de funcionamiento de la economía en mercados abiertos y competitivos, que quiere ignorar para inventar vaya a saber qué cosa, así él puede manejar todo y hasta dormir tranquilo alguna vez.

¿Dejarán los Kirchner, cuando se vayan del poder, una sociedad feliz, integrada, fortalecida en su identidad? ¿O dejarán una sociedad enojada, enfrentada, cansada de existir?

No es desde acá que podremos dar una respuesta a semejante interrogante. Pero una cosa sí podemos asegurar, tomando los análisis de Marx para los sucesos revolucionarios de Francia entre 1848 y 1851: este modelo "engendra una verdadera anarquía en nombre del orden, despojando al mismo tiempo a toda la máquina del Estado del halo de santidad, profanándola, haciéndola a la par asquerosa y ridícula".

Otras voces desde el campo profundo

por HERNAN
sábado, 28 de junio del 2008 a las 22:48
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LAS ORGANIZACIONES CAMPESINAS Y EL PARO AGRARIO

Otras voces desde el campo profundo

Movimientos campesinos de Santiago del Estero y Córdoba difundieron comunicados en los que critican a las entidades agrarias que realizan el paro, así como las políticas oficiales que impulsaron la extensión del monocultivo sojero y la concentración de la propiedad rural.

El Mocase reúne a campesinos, mujeres del campo, trabajadores agrícolas y comunidades agrarias indígenas. Pertenece a la red internacional Vía Campesina.

No producen soja mediante siembra directa, no son el campo que se ve en las mega-exposiciones, ni están representados por las 'entidades rurales'. Denuncian el saqueo de recursos naturales, la concentración de la tierra y el éxodo del campo. Son miles de familias que viven de lo que producen y resisten los desalojos de los pobladores autóctonos y el desmonte permanente.

En los últimos años, paralelamente a la tala y la expansión de la frontera agrícola de la mano del 'desierto verde' sojero, surgieron en el interior del país organizaciones compuestas por familias del campo que no viajan en camionetas de lujo. En los trece días que lleva el 'paro del campo', sus voces casi no aparecieron en los medios, y pareciera ser que para muchos los 'pequeños productores' son aquellos que poseen un mínimo de 300 hectáreas.
Estos movimientos campesinos de base, que representan a comunidades del "campo profundo", muestran un punto de vista diferente a los escuchados durante el lockout rural.
El Movimiento Campesino de Santiago del Estero-Vía Campesina (MOCASE-VC) tomó distancia del "paro del campo" impulsado por la Sociedad Rural y la Federación Agraria Argentina. Para ellos, estas cámaras empresarias rurales "reproducen el modelo de saqueo y contaminación tanto de la tierra, los territorios, como así también de su mentirosa pretensión de representar las luchas más genuinas de los movimientos campesinos en Argentina".
"El doble discurso de los dirigentes de la FAA, los ha llevado a un callejón sin salida. Sus prácticas reproducen el modelo de saqueo y contaminación tanto de la tierra, los territorios, como así también de su mentirosa pretensión de representar las luchas más genuinas de los movimientos campesinos en Argentina. Este modelo neoliberal, de saqueo y contaminación, reproducen nuevas formas de colonización y genocidio. ¿Qué hicieron estas entidades cuando en la etapa menemista del neoliberalismo más salvaje desaparecían más de 200 unidades familiares de producción agraria?", interroga un documento difundido por el MOCASE, organización que representa a familias que han debido unirse para enfrentar el despojo de tierras utilizadas ancestralmente.
"¿Qué han hecho y hacen esas entidades agropecuarias ante los asesinatos, cárceles, persecuciones, torturas y enfrentamiento con paramilitares y topadoras que sufren hoy miles y miles de familias de pueblos originarios y campesinos? Dicen hacer el paro por el No a las retenciones y No a la desaparición de los pequeños y medianos productores, pero algunos empresarios y productores que han contratado matones para desalojar pequeños y medianos productores son miembros de esas entidades", denuncian los campesinos santiagueños.
Lejos de oponerse a las retenciones, el MOCASE-VC propone que las mismas sirvar para preparar "el proyecto de una Reforma Agraria Integral con Soberanía Alimentaria. Estaticemos las exportaciones, que no queden más en manos de las grandes corporaciones transnacionales".

Desde la Córdoba olvidada

"Las organizaciones ruralistas (FAA, CRA, CARTEZ, SRA) de Córdoba se paran desde una posición de representación del sector rural hasta con la intención de llegar a un juego maniqueo en la dualidad campo-ciudad. Ellos hablan de un campo de trabajo, de esfuerzo, de productividad, de alimento, que vendría a sustentar el consumismo urbano centrado en el usufructo de los servicios y del confort. Ahora bien, en ese análisis, que es precisamente el que ha generado la discusión en los medios de comunicación, se está negando la verdadera y profunda realidad de la situación actual: la del campo profundo y, si se quiere, de la ciudad marginada" , señala por su parte el texto difundido por el Movimiento Campesino de Córdoba .
"En definitiva las sociedades ruralistas pretenden llevar este juego de reclamos y discursos a un duelo entre el gobierno y ellos, intentando poner al ´común de la gente´ de su lado y con esa intención niegan la existencia del verdadero reclamo que debe emerger desde la sociedad'.
'En ese juego la FAA se atribuye la representación de los pequeños productores. Entonces, si un productor de 300 hectáreas de soja es pequeño, ¿qué tipo de productor es aquel que tiene 30 cabras o un sembradío colectivo de ajos y cebolla? Es más, ese mismo eje de análisis nos lleva cometer errores conceptuales que también son el sustento discursivo de este paro. Los pequeños productores de la FAA no producen alimentos en beneficio del pueblo, producen forrajes para la especulación en el mercado externo", denuncia el MCC.
"Al margen de este y de todos los paros y acciones que realice la alianza sojera, que por una lado despotrica contra el gobierno y por el otro le pide planes, programas y cargos, es necesario que se replantee una discusión más profunda sobre el campo y las ciudades. Y justamente, que en esa discusión lo negado y lo marginado, también sean de la partida", concluye el comunicado de la organización campesina cordobesa.

Ojos que no ven

por HERNAN
sábado, 28 de junio del 2008 a las 22:47
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Hay 1,3 millones más de pobres, pero el indec ya no publica el dato

Ojos que no ven

El INDEC borró del calendario oficial la difusión de las cifras de pobreza. Según cálculos que circulan por despachos oficiales, volvió a subir al 30% de la población. La causa fue el salto del precio de los alimentos.

La estampida de precios de la canasta básica de alimentos (que ronda entre el 32 y el 40% anual) amenaza con revertir los logros sociales conseguidos desde 2003. Según distintas estimaciones, en el último año, 1,3 millón de personas volvieron a sumergirse en la pobreza, que alcanza nuevamente al 30,3% de la población: 11,8 millones de personas en todo el país.

Es sabido que por orden de Guillermo Moreno en el INDEC se falsean los índices que no son favorables, como los de los precios. La novedad es que otros indicadores directamente se dejan de publicar. Los últimos datos de pobreza distribuidos por el organismo corresponden al primer semestre de 2007.

En el calendario original de este año, figuraba el 21 de marzo como la fecha de publicación de las nuevas cifras. Sin embargo, el informe nunca se conoció y en el calendario oficial que el INDEC anuncia en internet ya no hay fecha para la difusión de los estudios de pobreza. Hace un año que el organismo dejó de divulgar también la base de datos de la Encuesta Permanente de Hogares, insumo de todas las estadísticas sociales: desde la pobreza e indigencia hasta la distribución del ingreso.

El encuestador Artemio López, con medición propia, proyecta en un 32% anual la inflación de la canasta alimentaria. Para Ernesto Kritz, de la Sociedad de Estudios Laborales, se ubica en el 38,3 por ciento. En el relevamiento de la consultora Economía y Regiones, el costo de la canasta de alimentos y bebidas se elevó un 43% entre marzo último e igual mes de 2007.

López y Kritz coinciden en que se quebró la tendencia a la caída de la pobreza que se evidenció desde 2003. Es la misma conclusión que circula por despachos oficiales desde hace un mes, y causó alarma. Los ingresos de los estratos bajos crecen, a la par de la creación de empleo, pero no tanto como los precios de los alimentos.

El último número de pobreza publicado por el INDEC fue 23,4%, para la medición del primer semestre del año pasado. Pero aquel dato ya era trucho: en ese cálculo, los salarios van por el ascensor y los precios de los alimentos, gracias a los dibujos del secretario de Comercio, por la escalera. "Nadie sabe cómo se elaboró. El informe ni siquiera incluyó una nota metodológica", dijo a este diario Cynthia Pok, la ex directora de la Encuesta Permanente de Hogares, desplazada por Moreno antes de la difusión de aquel número. Pok se negó a convalidar una medición de la pobreza basada en la canasta de alimentos con precios de los acuerdos oficiales, que sólo se cumplen en el papel.

El último dato de pobreza difundido por el organismo con respaldo técnico corresponde al segundo semestre de 2006: 26,9 por ciento. A partir de entonces, la cantidad de pobres es un enigma en las estadísticas oficiales.

Desde el primer trimestre de 2007, el INDEC no publicó más la base de datos de la EPH, información esencial para que los investigadores puedan elaborar sus propios indicadores sociales, a partir de los relevamientos permanentes que realizan los encuestadores del organismo. Hasta entonces, la difusión de esa base estadística se promocionaba como un ejemplo de transparencia del Instituto.

Según Kritz, con una metodología similar a la del INDEC, bien calculada, en el primer semestre de 2007, la pobreza subió al 28,3 por ciento. Y volvió a escalar al 30,3% en el segundo semestre del año, cuando la inflación de alimentos se aceleró todavía más. Artemio López no realizó un cálculo tan ajustado. Pero dice que el año pasado la pobreza rondó el 27%. Y estima que este año llegará al 30 por ciento.

La diferencia con el INDEC reside en la valuación de la canasta de la pobreza, contra la cual se contrastan los ingresos de los hogares: según el organismo oficial, costaba sólo 955 pesos, pero para Kritz y otras consultoras privadas, a fin de año ya ascendía a 1.185 pesos.

En cifras, con la tasa del 30,3%, a fin del año pasado había en el país 11,8 millones de pobres. Son 1,3 millones más frente a los 10,5 millones que surgían de las estadísticas oficiales (indiscutidas) del segundo semestre de 2006. Si la comparación se realiza contra el dato trucho del INDEC, las diferencias son abismales: el organismo controlado por Moreno dice que en la primera mitad del año pasado había 9,1 millones de pobres. Así, para la estadística oficial, hay 2,7 millones de pobres en todo el país que no existen.

Después del descalabro social que causó la crisis de 2002, a principios del gobierno de Néstor Kirchner la pobreza ascendía al 54% de la población. Frente a este índice, la mejora de los últimos años fue notable. Pero los niveles actuales de pobreza son todavía similares a los índices de pobreza que en promedio había en la década del noventa, cuando estalló la marginación social. Después de cinco años de crecimiento a tasas chinas, la idnflación empieza a carcomer esos logros.

"No me van a convertir en ñoqui"

Cynthia Pok, la ex directora de la Encuesta Permanente de Hogares, sigue trabajando en el INDEC, pero ya no tiene acceso a los datos del área que solía conducir. "No me van a convertir en ñoqui", dice. Y cuenta que, después de ser desplazada por Moreno, reasumió el cargo de coordinadora técnica general de la EPH, que en su momento había concursado. La Dirección de la EPH está actualmente vacante y el equipo que allí trabaja, designado en el último año, reporta directamente a la jefa del INDEC, Ana María Edwin, quien sólo emite palabra cuando Moreno la autoriza.

A fines de 2006, en el organismo se empezó a preparar un relevamiento de pobreza rural, que debía implementarse a partir del segundo semestre de 2007. Sin embargo, la carga oficial contra los técnicos que lideraba Pok desactivó también el proyecto de medición de la pobreza rural. Pese a que en la Casa Rosada denuncian -con razón- la pobreza de los peones rurales, el INDEC sólo mide, desde 1974, la pobreza en los aglomerados urbanos.

Papa caliente para los funcionarios

El 12 de abril pasado, en el Panorama Económico, Crítica de la Argentina anticipó los números que Ernesto Kritz y Artemio López manejaban sobre la pobreza. La publicación generó escozor en algunos despachos oficiales, porque esas cifras coinciden con estimaciones que maneja un selecto grupo de funcionarios que en público defienden a rajatabla las cifras del INDEC de Moreno, pero en privado reclaman "datos reales".

En la última semana, empleados del INDEC vienen denunciando la desaparición del informe de pobreza. No sólo no se difundió cuando estaba previsto, el 21 de marzo pasado. Ni siquiera fue incluido en el INDEC Informa, el documento que compila las estadísticas sociales, publicado el lunes último. Según López, en el universo de menores de 15 años, la pobreza llega al 40% y el 16% son indigentes. Son 4,4 millones de niños pobres, de los cuales 1,7 millones son indigentes.

"La canasta de alimentos aumenta al 32% anual"


¿Cuáles son los datos actuales de pobreza?

-Para observar la evolución de la pobreza y la indigencia hay que ver la canasta básica de alimentos, que subió 19,5% desde julio de 2007, con una proyección anual del 32 por ciento. Dado que los hogares del primer quintil de la pirámide distributiva, los de menor poder adquisitivo, destinan el 46% de sus ingresos a la compra de alimentos y, en sentido contrario, el 20% más rico destina sólo 23%, la inflación de los alimentos está golpeando con especial énfasis a los hogares más vulnerables. Por ese motivo, cuando se analiza cómo se comporta el indicador que mide la brecha de la pobreza y determina cuánto más ingreso deberían recibir los hogares pobres para superar su condición, vemos que la distancia se amplía por el aumento en el costo de los alimentos, en particular los de la canasta básica. Hoy los pobres tienen menos chances de dejar de ser pobres que en 2004 y 2005, cuando la inflación de la canasta estaba controlada. Estos hogares requieren un ingreso adicional al que reciben equivalente al 45% del valor de la canasta básica para dejar de ser pobres, cuando en 2004 requerían sólo 36% más. Aunque no tengo una medición, la pobreza el año pasado debe haber rondado el 27 por ciento.

-¿Cuál es la población que está en riesgo de caer en la pobreza?

-Existe un 10% de la población cuyos ingresos superan el costo de la línea de la pobreza pero por menos del 25% de su valor. Quiere decir que a medida que crece el precio de la canasta, esa población está en situación de riesgo inminente de caer en la pobreza si no compensa por vía de mayores ingresos. Hablamos de casi el 10% de la población, 3,7 millones de personas. Con este costo de la canasta sí se puede inferir que el número de pobres ya no desciende. Y es probable que aumente respecto del dato oficial de 23,4 por ciento.

En mi opinión, el año pasado el incremento del costo de la canasta puede haberse compensado por mejoras en los ingresos. Pero si tenemos en cuenta el actual ritmo de crecimiento de los precios, nada hace suponer que vaya a bajar la pobreza sino, por el contrario, puede aumentar.

-¿Qué medidas hay que tomar para revertir el proceso?

-Es necesario disminuir el ritmo inflacionario, sobre todo el impacto en alimentos, que a esta altura es un fenómeno regional y mundial. De lo que estoy convencido es de que los mecanismos para morigerar este fenómeno en la Argentina deben ser bien distintos de los que surgen de las recetas ortodoxas, las mismas que fueron responsables de establecer el modelo de mayor concentración e inequidad distributiva con inflación cero e incluso con deflación. Hay que tener cuidado con la inflación, porque no podemos caer en los fundamentalismos. Lo que hace falta es un mecanismo de control de precios a través de políticas sectoriales, como se está haciendo ahora con el agro, y al mismo tiempo frenar el nivel de expansión del gasto público, sobre todo de los subsidios a los sectores medios y altos en las tarifas de servicios públicos. Y sobre todo mantener un tipo de cambio competitivo que haga que se mantenga el empleo y no se pierdan puestos de trabajo.

-¿Cómo está la distribución del ingreso?

-La brecha de ingresos va a permanecer parecida a la de la década del 90, e incluso se va ampliar por la suba de los alimentos. El crecimiento económico en términos de brecha se mantiene igual con pocas variaciones. El 10% de la población con mayor poder adquisitivo pierde participación, pero no la derrama hacia el fondo de la pirámide sino hacia el centro. El modelo beneficia en términos de ingresos a los sectores medios y medio altos, que paradójicamente son los que más critican al Gobierno. Se ven favorecidos por el congelamiento de las tarifas y por las mejoras salariales.

El mercado laboral argentino en el sector privado formal tiene una realidad de mucha fragmentación. El 20% que más gana se apropia del 50% de la masa salarial total, mientras que el 30% que menos gana, es decir 1,5 millón de trabajadores, se apropia sólo del 10 por ciento. El 20% que más gana pelea por subir el mínimo no imponible de Ganancias y el 20% que menos gana lucha por no caer en la pobreza.

"La irrupción de la inflación cambió la tendencia"

¿Cuál es el panorama social argentino a la luz de los indicadores?

-Desde la situación muy crítica que había en 2003 y hasta 2006 hubo una mejora significativa en los indicadores sociales, el desempleo y la pobreza, y esto fue resultado de una creación de empleo muy importante y de la recuperación de los salarios y los ingresos del trabajo a partir de 2003 y 2004. Esto permitió que desde mediados de 2003 hasta fines de 2006 la pobreza disminuyera del 54% a menos de 27 por ciento. Éste fue el logro más significativo en términos sociales de la administración Kirchner. Pero el punto esencial fue que esta recuperación del empleo y los ingresos del trabajo se dio en un marco de baja inflación.

En 2007 apareció en el escenario la inflación y esto cambió un poco las condiciones. Porque el año pasado el empleo siguió creciendo muy bien y los ingresos también, al punto que los ingresos de los hogares crecieron más en los tramos inferiores de la pirámide distributiva. Lo que se produjo ese año fue una disminución leve de la desigualdad con una mejora de los ingresos de los que están más abajo en la pirámide.

Por caso, mientras el ingreso promedio de los hogares aumentó el año pasado el 25%, en los estratos más bajos la suba fue del orden del 27 por ciento. En principio, uno podía esperar que continuara el descenso de la pobreza. Sin embargo, eso no ocurrió. La diferencia es que el año pasado, a diferencia de lo ocurrido hasta entonces, hubo una suba muy importante de la canasta básica, medida a precios de mercado y no con los datos del INDEC.

-¿La suba de ingresos no compensó la de precios?

-Si bien en términos porcentuales los ingresos de los sectores bajos aumentaron mucho, en términos absolutos, es decir en pesos, la suba de los ingresos fue insuficiente para compensar la inflación de la canasta básica. El año pasado disminuyó la desigualdad ligeramente pero al mismo tiempo aumentó la pobreza. Es una estimación, porque no contamos con datos del INDEC.

De hecho, la última cifra publicada de 23,4% de pobreza, del primer semestre de 2007, está subestimada y según mis cálculos el número real estuvo cinco puntos arriba, en 28,3 por ciento. Y digo subestimada porque en ese período para el INDEC casi no hubo aumento de la canasta básica. Quiere decir que ya en el primer semestre de 2007 parecía haberse detenido la tendencia decreciente de la pobreza que hubo entre 2003 y 2006.

Mi estimación para el segundo semestre, de nuevo con la valoración de la canasta básica a precios de mercado y con la valoración de ingresos a partir de datos oficiales, señala que la pobreza habría subido a algo más de 30 por ciento. A contramano de lo que pasa en otros países, donde baja la pobreza pero sube la desigualdad, en la Argentina hay menos desigualdad que en 2003 pero tiende a subir la pobreza.

El cambio de tendencia hay que buscarlo en la irrupción de la inflación. Este año pasará lo mismo, crecerán el empleo y los ingresos, pero si no se logra una baja de los precios, no descenderá la pobreza. En el mejor de los casos, estaremos en una situación de estancamiento. El eje de una política progresista de reducción de la pobreza en Argentina debe pasar hoy por la reducción de la inflación.

-¿Qué medidas deberían tomarse para atemperar la suba de precios?


-Hay varios frentes por atacar. Una política antiinflacionaria efectiva debería ser combinada con una política de ingresos diferente a la que se ha ensayado hasta ahora. En el caso de los precios de los alimentos, el Gobierno optó por discutir con el sector agropecuario para asegurar mayor abastecimiento del mercado y precios máximos. Pero se trata de una política del lado de la oferta, por vía de los productores o de la comercialización.

El problema de esa política es que no discrimina entre consumidores pobres y ricos. De hecho, termina por beneficiar más a los más ricos. En lugar de políticas indiscriminadas quizás debería apuntarse a subsidios explícitos para los consumidores más pobres.

La Argentina convirtió un sueño en pesadilla

por HERNAN
sábado, 28 de junio del 2008 a las 22:46
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La Argentina convirtió un sueño en pesadilla

La Argentina es un país muy curioso. En 2001 sufrió la más tremenda crisis económica de su historia como resultado, entre otras cosas, de un prolongado período de bajos precios de los bienes que constituyen la mayor parte de sus exportaciones. Poco después de cumplirse seis años de ese catastrófico suceso, el gobierno de Cristina Kirchner entró en un pantano político y económico del que no logra salir porque los precios de la mayor parte de los bienes que exporta llevan un prolongado período en valores récord.
Para la ONU, la Argentina está entre los países beneficiarios del aumento de los precios internacionales de los alimentos porque ello le permitió una fuerte mejora del superávit comercial. Sin embargo, también le reprocha a la Argentina haber prohibido últimamente las ventas al exterior de esos mismos alimentos. Lo que quiere decir que el país ha decidido dejar de aprovechar parte de la ventaja que la situación económica internacional le ofrece.
Es razonable que cualquier gobierno se preocupe por el precio que la población debe pagar por lo que come. La Argentina es absolutamente superavitaria en producción de alimentos. Es decir, produce mucho más de lo que es capaz de consumir. El extremo es la soja, que prácticamente no se utiliza en el país.
Cualquier economista de café diría que no deberían generarse problemas para encontrar una fórmula que permitiera mantener el negocio para los productores, abastecer normalmente y sin descalabros de valores el mercado interno y aprovechar la enorme ventaja que significa hoy tener saldos exportables.
La sorpresa es que la Argentina no ha logrado esa ecuación que parece sencilla. No sólo eso, faltan alimentos que está prohibido de hecho enviar al exterior.
Hasta ahora las políticas aplicadas en materia de carne y lácteos sólo lograron reducir la producción. Al Gobierno le gusta mucho recordarles a economistas y analistas sus vaticinios errados. Seguramente por eso prefiere no recordar que las medidas de control de precios sobre la carne, que incluyeron casi desde el inicio prohibiciones intermitentes de las ventas al exterior, fracasarían y generarían restricciones de la oferta.
Ni siquiera Felisa Miceli creía en esos mecanismos, que fueron instrumentados por Néstor Kirchner, cuando desautorizó a la entonces ministra, que había arriesgado en público que no iba a ser necesario "llegar a tanto" como para prohibir la exportación de carne vacuna.
El Gobierno prefiere creer que son ruralistas conspiradores los que a propósito generan desabastecimiento, y no acierta con las soluciones.
La maraña de subsidios y devoluciones que las autoridades proponen al campo para contener los precios y sostener la rentabilidad empresarial no entusiasma a los productores. La razón es sencilla: aceptar significa que el destino del negocio depende de la voluntad del funcionario que autoriza o no los reembolsos y subsidios.
El detonante del problema ha sido la intención del Gobierno de apropiarse de una tajada muy importante de los valores de exportación por medio de unas muy controvertidas retenciones móviles.
La aplicación de impuestos al valor bruto de exportación también deprime el precio interno de los alimentos y por ello las autoridades dicen que esos tributos tienen un fin redistributivo.
Pero nada parece explicar mejor la suba de impuestos que la voracidad fiscal de una administración que aumenta el gasto público a una velocidad notable y tiene la imposibilidad de financiarse de otro modo.
Las retenciones más altas son para la soja, que casi nadie come aquí.
Los problemas son tantos que el país se ha tornado un proveedor poco seguro para sus clientes, incluso para sus socios comerciales más estrechos, que comienzan a buscar abastecimiento en otras naciones.
Gran parte del beneficio que el país había tenido hasta ahora comienza a perderse por los desaciertos de la gestión.
Es difícil incluso para quienes viven en la Argentina creer que un fuerte aumento de la demanda de alimentos, acompañado por los precios en dólares más altos de la historia, sea vivido por la Argentina como una pesadilla en lugar de ser la materialización de un sueño.

 Comentario escrito por Jorge Oviedo en el diario La Nación

Un claro límite de la Corte al Gobierno

por HERNAN
sábado, 28 de junio del 2008 a las 22:45
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Un claro límite de la Corte al Gobierno

La Corte, en una tensa reunión, le puso al Poder Ejecutivo un claro límite: el máximo tribunal, que había invitado al ministro de Justicia, Aníbal Fernández, le dijo que no estaba dispuesto a tolerar una resolución que significaba un alto grado de injerencia en la Justicia.
Entre la Justicia y el Gobierno hay convivencia, pero no amor. En varias oportunidades la Corte dictó sentencias que disgustaron al Gobierno, por ejemplo, sobre el tema jubilaciones. Pero hace diez días, el Gobierno se enteró de que la mayoría del alto tribunal tenía muy serias dudas sobre la constitucionalidad de las retenciones móviles. Ese fue un motivo de peso para que, ante la inminencia de una crisis política y sin respaldo judicial, la presidenta Cristina Kirchner remitiese el proyecto al Congreso.
Ayer, el Poder Ejecutivo también operó sobre la Justicia: sólo envió al Senado el pliego de Eduardo Farah, a quien propone para cubrir una de las dos vacantes de la Cámara Federal. Omitió remitir el pliego de alguno de los otros dos jueces seleccionados por el Consejo de la Magistratura -Jorge Ballestero y Javier López Biscayart- para cubrir la vacante restante. "El Poder Ejecuivo quiere ver quién de ambos hace mejor letra", dijo un senador de la Comisión de Acuerdos.
Es en este contexto de desconfianza y presiones -denunciadas públicamente por Ricardo Recondo, presidente de la Asociación de Magistrados- que hay que interpretar el verdadero significado de la resolución 1084.
El ministro siempre explicó a sus críticos que, en rigor, él buscaba poner orden frente al desorden operativo que le provocan en las fuerzas los jueces, cuando solicitan procedimientos judiciales que se superponen o piden custodias policiales.
Los jueces, en cambio, siempre entendieron que el titular de Justicia buscaba controlarlos y anticiparse a sus pasos, sobre todo para prever lo que harán los jueces en las causas que involucran al Gobierno. Las leyes procesales siempre reconocieron la autoridad de los jueces para darle órdenes a la policía. Los magistrados no podían tolerar que una ocurrencia de Fernández las derogase.

Una frontera

La reunión había sido convocada por la Corte, que "invitó" a Fernández. Al ministro lo aguardaban cuatro jueces: Ricardo Lorenzetti, presidente de la Corte; Elena Highton, vicepresidenta; Carlos Fayt, que jamás asiste a ninguna reunión pública, y Carmen Argibay. Cuatro jueces, en una Corte de siete, hacen mayoría. Y nadie le dijo a Fernández que los demás jueces no pensasen como ellos.
Además, el propio Fernández puso en evidencia el despropósito de su medida.
Explicó a los jueces que para corregir la resolución 1084 había dictado la resolución 1531, en la que se dice que el deber de las fuerzas policiales de informar al ministro de Justicia las órdenes que imparten los jueces se limitan, fundamentalmente, a los casos "de notoria trascendencia institucional". Era legitimar la posibilidad de influir en causas políticamente relevantes. Sin margen, Fernández derogó las resoluciones.
Para darle una salida elegante, la Corte acordó con Fernández crear una comisión mixta para solucionar problemas operativos y estudiar la creación de la Policía Judicial, algo que, hoy por hoy, nadie espera seriamente que prospere.

Comentario escrito por Adrián Ventura en el diario La Nación

El acto, un gesto de debilidad

por HERNAN
sábado, 28 de junio del 2008 a las 22:44
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El acto, un gesto de debilidad

Cristina Kirchner dice que hay golpistas, pero quiere dialogar con ellos. Semejante contradicción surge del contenido de los dos discursos de las últimas 48 horas. Primero, anteayer, llamó por segunda vez a las organizaciones agropecuarias a negociar con el Gobierno ("las puertas están abiertas", ratificó), y ayer, en medio de un acto en el que se mezclaron en dosis iguales aparatos políticos y populismos de manual, acusó a esas mismas organizaciones de golpistas.
El supuesto golpismo del paro agropecuario había sido hasta ayer un discurso marginal del oficialismo. Hay que concluir ahora en una lamentable certeza: la Presidenta cree, definitivamente, que existen sectores políticos y económicos interesados en terminar con su gobierno.
Es una convicción equivocada, como fue desacertada la afirmación de que nunca hubo un gobierno elegido con tantos problemas como el suyo. Basta recordar los levantamientos militares que tuvieron otros presidentes elegidos en los últimos casi 25 años de democracia o remontarse a la historia argentina, llena de gobiernos civiles frágiles, para refutar esa temeraria aseveración. La Presidenta tiene, sí, un problema al que los Kirchner no estaban acostumbrados: un sector social clave del país, como es el agropecuario, ha desbordado a su propia dirigencia en una feroz crítica a la política oficial. Punto. No hay más que eso.
Ningún sector político o económico planea hoy una caída del Gobierno. Nadie supone que detrás de una colosal crisis política, que es lo que significaría esa alternativa, podría esconderse la solución de un conflicto que se refiere tanto al contenido como a los métodos de la administración kirchnerista. Los actos como los de ayer son necesariamente multitudinarios (el aparato de intendentes y sindicalistas peronistas es infalible en ese sentido), pero alejan, también necesariamente, a sus oradores de la moderación y la ponderación. No se moviliza una multitud para escuchar serenos llamados a la conciliación de posiciones. Gana la épica en tales eventos, y las palabras de ayer estuvieron colmadas de épica, propia por momentos de los discursos de hace cinco décadas.

El peronismo parece creer que la Argentina es sólo peronista. La movilización de ayer bloqueó la ciudad con un número bíblico de colectivos rentados. Algunas avenidas céntricas y algunas autopistas fueron tomadas como playas de estacionamiento. Los argentinos que no simpatizan con el actual oficialismo o que son simplemente indiferentes quedaron abandonados por su gobierno. Oficinas de la administración nacional conminaron a sus empleados a concurrir al acto mediante terminantes textos enviados por e-mail. Algunos concluían con el viejo y gastado slogan "patria o muerte", que nada dice a estas alturas del siglo XXI. Néstor Kirchner monitoreó personalmente, intendente por intendente, sindicalista por sindicalista, la concurrencia al acto.

El Gobierno es cualquier cosa menos débil. Pero el acto fue, en última instancia, un gesto de debilidad. Fue también un error político. ¿En qué estado anímico quedaron los dirigentes agropecuarios para seguir proponiendo el diálogo después de que los llamaron golpistas? ¿Acaso ese discurso, con dejos de rencor hacia los productores agropecuarios, no les complicó aún más a los dirigentes el frente interno, que ya lo tenían complicado? ¿Para qué se corrieron riesgos en medio de una sociedad crispada y de un grave conflicto irresuelto?

La Argentina en estado de asamblea es una mala novedad, pero lo es más cuando la asamblea la promueve el mismo gobierno. Las soluciones no surgirán nunca de las asambleas de productores enardecidos ni de plazas colmadas para confrontar con los productores.

Hubo debilidad en ese palco que sólo pudo mostrar a funcionarios, gobernadores y legisladores del oficialismo. Salvo las organizaciones de derechos humanos, todo el resto formó parte del universo kirchnerista. Es la ampulosa escenografía que le gusta a Cristina Kirchner. Hasta es inevitable cierta añoranza de los discursos solitarios de Néstor Kirchner, cuando decía sus diatribas en austeros palcos del interior del país. La actual ostentación suele jugar malas pasadas. Ayer las hubo cuando la televisión mostró juntos, invariablemente juntos, a Hugo Moyano, a Guillermo Moreno y a Ricardo Jaime convertidos en un equipo capaz de espantar a cualquier exponente de los sectores medios urbanos. Moreno actuaba de sí mismo y hacía el conocido gesto de cortar la cabeza de alguien. ¿De quién? No se sabe.
Un poco más allá estaba Luis D Elía, otra vez en el palco de los influyentes, otra vez entrando y saliendo de la Casa de Gobierno, como el día antes lo había hecho en el Congreso. El Gobierno no ha tomado nota del daño político que ya le han hecho esos personajes, o ha decidido pagarlo con tal de instalar cierto temor en los sectores antikirchneristas de la Capital. Hay que suponer que no se propone atemorizar a los productores agropecuarios con Moreno, Moyano y D Elía; en tal caso, estaría exhibiendo un profundo desconocimiento de las características y la fortaleza de los hombres de campo.
Sabemos que el matrimonio presidencial es analista empedernido de los diarios. Gasta buena parte de las mañanas en esa tarea. La Presidenta lo ratificó ayer cuando perdió tiempo y energía en criticar al periodismo en un discurso que merecía mejores causas.
Hubo párrafos más injustos todavía, como cuando señaló que los argentinos viven por primera vez bajo un gobierno que respeta los derechos humanos. Quizá haya expresado mal otra idea también injusta, que consiste en creer que éste es el primer gobierno que revisó la historia de la dictadura. Sea como fuere, los argentinos viven bajo gobiernos que respetan los derechos humanos desde 1983.
Hay algo más serio que esas pérdidas de tiempo: los Kirchner nunca reconocerán el estupor que les produce la cohesión de las entidades agropecuarias. Néstor Kirchner se pasó casi cinco años dividiendo a muchos sectores políticos y sociales. Quebró al radicalismo y a una parte de ARI. Se metió en la interna de la Iglesia y hurgó en la trastienda de los viejos caudillos peronistas. Atizó también la división entre sectores empresariales.
Pero se olvidó del sector agropecuario y ahora los intentos para fraccionarlo llegan muy tarde. El fantasma, hecho realidad por primera vez, de un bloque crítico y monolítico es lo que llevó a la administración a convencerse de un inexistente golpismo. Todo alude a la falta de costumbre del oficialismo para resolver la discordia con importantes sectores sociales y no a la insurrección institucional de nadie. Más allá de las palabras que se oyeron ayer, Cristina Kirchner concluirá su mandato como Dios manda.
La Presidenta no ha contribuido con su discurso de la víspera a la solución del problema fundamental. Y ese conflicto radica en dos polos contrapuestos y obstinados. A los productores les cuesta dejar la protesta mientras no se suspenda, al menos, el aumento de las retenciones y la movilidad de ellas. El Gobierno está dispuesto a muchas rectificaciones, pero no a ésa.
En ese círculo se encierra la disputa de estos días. Dentro del persistente círculo están, impotentes, los propios dirigentes rurales y el resto de la sociedad, que comienza a sentir los estragos del desabastecimiento. Los excesos no son sólo del oficialismo. También involucra a los productores rasos, que se han convertido en soberanos de las intransitables rutas del país. No se moviliza una multitud para escuchar serenos llamados a la conciliación. Allí gana la épica, y las palabras de ayer estuvieron colmadas de épica, propia de discursos de hace cinco décadas.

Comentario escrito por Joaquín Morales Solá en el diario La Nación

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