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Presupuesto K

por HERNAN
viernes, 01 de febrero del 2008 a las 11:12
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El presupuesto K

 

Siempre es conveniente darle una leída a la Constitución Nacional. Y cuando se trata de analizar la ley de Presupuesto -llamada en la jerga "la ley de leyes"- más que conveniente es imprescindible.

 

 

 

 

Siempre es conveniente darle una leída a la Constitución Nacional. Y cuando se trata de analizar la ley de Presupuesto -llamada en la jerga "la ley de leyes"- más que conveniente es imprescindible.

Dice la Constitución en el artículo 75, inciso 8, que corresponde al Congreso "fijar, conforme a las pautas establecidas en el tercer párrafo del inciso 2 de este artículo, el presupuesto general de gastos y cálculo de recursos de la administración nacional, en base al programa general de gobierno y al plan de inversiones públicas y aprobar o desechar la cuenta de inversión".

En el artículo 76, a su vez, se determina que "se prohíbe la delegación legislativa en el Poder Ejecutivo, salvo en materias determinadas de administración de emergencia pública, con plazo fijado para su ejercicio dentro de las bases de la delegación que el Congreso establezca.

La caducidad del plazo previsto en el párrafo anterior no importará revisión de las relaciones jurídicas nacidas al amparo de las normas dictadas en consecuencia de la Delegación legislativa".

 

Se desprende, pues, de estos dos párrafos constitucionales que es al Congreso de la Nación al que le corresponde no sólo la aprobación del Presupuesto sino también el monitoreo de su ejecución y que, únicamente de forma excepcional y por períodos muy bien limitados, puede delegar estas atribuciones en el Poder Ejecutivo.

Este aspecto político y algunas de las consecuencias económicas del proyecto de Presupuesto nacional que el Senado convertirá en ley esta semana que comienza, merecen ser analizados en profundidad.

 

Hablar del presupuesto de un país es siempre árido y de difícil comprensión para la mayoría de los ciudadanos del común. El tema tiene la densidad del plomo y el poder de todos los turnos lo sabe y por eso también sabe que, más allá de las discusiones en las comisiones y el debate en el recinto, el asunto no prende en la opinión pública.

 

Nota al pie: querido y apreciado lector, no tema ni huya despavorido; es domingo y no lo voy a abarrotar de números ininteligibles.

 

El número mágico de los recursos totales que tendrá la Administración Pública Nacional para 2008 es 169.463 millones de pesos. Este número implica que el nivel de crecimiento de la actividad económica del país para el año que viene está calculado en un 4%. Esto contradice las proyecciones de la mayoría de los economistas serios y, por ende, pone en duda la honestidad con que se elaboró el proyecto de Presupuesto. Para que el crecimiento de la economía llegue en 2008 a tan sólo el 4%, debería producirse una recesión mayúscula que ningún pronóstico -y menos aún viniendo del Gobierno- presagia hoy día.

Preguntas: ¿Es esto novedoso? ¿Es esto casual?

Respuesta: no.

Esto viene sucediendo durante los últimos tres años en forma sistemática y tiene una razón clara ya que la subestimación de los recursos le permite al Gobierno disponer de un volumen de dinero enorme -son miles de millones de pesos- al que puede manejar con total y absoluta libertad y discrecionalidad.

 

Es aquí, entonces, en donde calza el tema de los "superpoderes" que tanta discusión institucional generara hace unos años y que, nuevamente hay que decirlo, es una asunto que no está en la agenda ni del ciudadano de a pie, ni del que viaja en colectivo, tren, subte, bicicleta o Mercedes.

Los así llamados "superpoderes" son producto de una ley sancionada por el Congreso Nacional que, en abierta violación del artículo 76 de la Constitución, citado más arriba, delegó al Poder Ejecutivo en forma permanente la potestad de manejar y modificar el presupuesto a su antojo a través de los siempre cuestionados DNU (decretos de necesidad y urgencia), de los que este gobierno hace un abuso obsceno.

 

Se considera que el nivel de subestimación del proyecto de Presupuesto 2008 es de 10.000 millones de pesos. Si a eso se le agregan los 8.000 millones que se recaudarán como consecuencia del aumento de las retenciones a las exportaciones agrícolas se llega a un excedente de 18.000 millones (otros cálculos hablan de un total de 23.000 millones). Esa es la cantidad de dinero que el Poder Ejecutivo va a poder usar a voluntad para destinarla a donde quiera, sin que nada ni nadie pueda evitarlo. Uno de los rubros más controvertidos a los que se destinan esos fondos así manejados es el de los subsidios a las empresas concesionarias de los servicios públicos de transporte y energía. En 2007, los montos de esos subsidios se incrementaron notablemente.

 

Otro de los puntos objetables de este presupuesto es el del cálculo de la inflación. En sintonía con lo que venimos escribiendo en esta columna, esta es una nueva demostración del "cambio que no cambia". La proyección inflacionaria para 2008 es del 7,3%. Claramente, un dibujo. Por lo tanto, olvídense todos aquellos que albergaban una expectativa de real solución de la escandalosa situación del INDEK. Moreno seguirá.

 

Nota del autor: Cayo Valerio Jovio Diocleciano, emperador romano que vivió entre los años 245 y 316 a.C., ha pasado a la historia como el creador del sistema de control de precios. Lo hizo a través de su "Editum de Pretiis Maximis" (Edicto de Precios Máximos) destinado a detener "la brutal alza de precios" y a compensar los salarios en forma equivalente. Por lo tanto, elaboró una lista con una serie de productos de primera necesidad que incluían el trigo, el maíz, la cebada, la carne, el pan, la leche, y otra, con artículos de lujo para los que se estipuló un precio máximo. Agregó a esto una lista consignando los topes salariales y una segunda con el costo de los servicios de transporte público.

Simultáneamente, hizo difundir en toda la comarca del imperio una advertencia según la que "quienquiera que sobrepase el precio máximo o trate de burlar las normas traficando en el mercado negro, será ejecutado de inmediato".

Sin embargo, y a pesar de tamañas amenazas, la gente, viendo que el valor de su dinero se reducía día tras día, se abalanzó sobre los comercios a comprar todo cuanto había disponible sin importar cuáles fueran sus precios. Así nació el reino del mercado negro que fue imparable a pesar de lo cual, que se sepa, nadie fue sometido al rigor de la pena de muerte por violar las normas del histórico edicto cuyo fracaso fue tan brutal que, finalmente, el propio gobierno debió violarlo.

 

Volvamos al Presupuesto. Hay aumentos porcentuales importantes en Educación, en Salud y en Ciencia. Sin embargo, cuando se ven los números reales, los montos siguen siendo bajos. Es que tanto en Educación como en Salud debe tenerse en cuenta que, luego de la descentralización operada en la década del 90, la mayoría de los servicios son prestados por las provincias.

 

Otro de los puntos inquietantes de este proyecto de presupuesto es que no incluye a los muy cuestionados fondos fiduciarios. Con sólo mencionar el caso Skanska, el lector rápidamente se dará cuenta de lo que estoy hablando.

 

Nota al pie: por las dudas que haya algún distraído, recordar que Skanska no es la marca de un yogurt, como alguna vez ironizó el ex canciller Rafael Bielsa, sino el de una empresa constructora implicada en un serio caso de corrupción en el que hay involucrados funcionarios del Gobierno nacional.

 

Al respecto, un informe del CIPPEC (Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento) dice lo siguiente:

 

"Entre 2000 y 2001 los gastos de estos fondos se incrementaron en 6.000%. El crecimiento estuvo asociado principalmente con la necesidad de recomponer los ingresos de los sectores más marginados por medio del otorgamiento de subsidios y las inversiones en bienes de capital para infraestructura. Los principales fondos son: Infraestructura de Transporte; Hídrico, Desarrollo Provincial y Desarrollo Eléctrico Federal.

La evolución de estos fondos debe ser seguida con particular cuidado. No sólo por su abrupto crecimiento sino porque la Argentina carece de dos particularidades claves para su buen funcionamiento: la estabilidad respecto de su finalidad y financiamiento y la transparencia de la información."

 

El tema jubilatorio es otro ítem que genera controversias en el contexto de la siempre delicada y apremiante situación que padece la mayoría de los jubilados y pensionados en nuestro país. Hay que tener presente la resolución de la Corte Suprema de Justicia reconociendo el derecho a la movilidad de las jubilaciones que ordenó al Congreso que, a través de una ley, normara esta operatoria en forma clara y definitiva. Esto, hasta hoy, no ha ocurrido. Por lo tanto, surge una pregunta: ¿Qué índices se aplicarán para la actualización de haberes?

Y un dato más. Genera inquietud un inciso del Presupuesto que tiene que ver con los fondos de la ANSES. En el rubro titulado "Principios con los que opera el Fondo de Garantía de Sustentabilidad del Régimen previsional" dice, en su punto 2-a:

"Operaciones de crédito público de las que resulte deudora la nación ya sean títulos públicos, Letras del Tesoro o préstamos, hasta el sesenta y cinco por ciento (65%) del total del activo del fondo. Este porcentaje será del 100% del total siempre y cuando la Administración Nacional de la Seguridad Social presente superávit previsional operacional proyectado para los dos ejercicios siguientes".

Sé que esto, así leído, suena a mandarín. Pero la explicación, no.

Esto quiere decir que el Tesoro Nacional puede "pedirle prestado" a la ANSES el dinero que constituye el Fondo de Garantía de Sustentabilidad que no es otra cosa que el Fondo de Garantía de la Movilidad. O sea que, en vez de destinar esos fondos para atender el justo reclamo de la movilidad de los haberes de jubilados y pensionados, se los puede desviar, a través de préstamos a tasa de interés inferior a la del mercado real, para que el Estado los destine al pago de sus deudas. La consecuencia es el riesgo de descapitalización de la ANSES. Esto no puede más que traer reminiscencias y temores de otros tiempos en los que la plata de los jubilados se "esfumó" dando origen a una de las mayores y más inmorales deudas sociales de la Argentina.

 

 

No quiero terminar la columna sin contarle el final del emperador Diocleciano cuyo lema político fue "divide y reinarás", nada nuevo, como se ve. Lo cierto es que abrumado por los problemas, vencido y deprimido, Diocleciano renunció al trono tras 20 años de reinado obligando, a su vez, a hacer lo mismo al co-emperador Maximiano.

Se retiró, pues, al lujoso palacio de Split que había hecho construir durante sus años como emperador y allí se dedicó a cultivar y a cuidar su huerto hasta su fallecimiento. De aquellos días se recuerda su frase, que bien harían suyas Les Luthiers: "¡Ah! Si vieses qué coles he plantado con mis propias manos". Murió en 313 a. C., a los 68 años.

 

 

Nelson Castro

 

Producción periodística:

Guido Baistrocchi

 

 

 

Pensamiento

por HERNAN
viernes, 01 de febrero del 2008 a las 11:10
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"En el territorio más rico de la tierra, Argentina, vive un pueblo pobre, mal nutrido y con salario de hambre. Nuestra miseria se debe a que: somos una Argentina colonial. Hasta que los argentinos no recuperemos para la Nación y el pueblo el dominio de nuestras riquezas, no seremos una Nación soberana, ni un pueblo feliz. Por ello: queremos ser una Argentina libre, de todo imperialismo extranjero cualquiera sea la ideología con que pretenda encubrir nuestra explotación. Sin ello no podrá existir: Libertad, Democracia y Justicia. Luche con nosotros para recuperar la Patria para el pueblo argentino".

                                                                          del manifiesto liminar de FORJA

 Dos razones fundamentan la llamativa e indubitable vigencia que mantiene el pensamiento forjista: La primera, la agudeza y lucidez de un cúmulo de aportes teóricos que han logrado trascender mas allá de su  actuación como agrupamiento político (1935/1945). La segunda, una similitud entre acontecimientos históricos, ya que si bien la historia en sí misma resulta irrepetible, determinadas circunstancias políticas, sociales, o económicas, pueden presentar ciertas analogías con otras acaecidas en diferente fase histórica.

Las contribuciones del Frente de Orientación Radical para la Joven Argentina en general, y de sus integrantes en particular, a la literatura política argentina no se circunscriben a la descripción de los diferentes mecanismos coloniales que se consolidaron en nuestro país entre mediados de siglo XIX y la tercera década de siglo XX, sino que se extienden hacia formulaciones teóricas vinculadas - entre otras - a la sociología, a la economía, a la historia, al derecho, a la geopolítica, a las ciencias de la educación y de la comunicación, etc. Sólo basta con inmiscuirse en sus famosos cuadernillos, en los documentos, y los diferentes textos publicados por sus integrantes para dar cuenta de una producción intelectual que excede su propio tiempo, y que en la actualidad, puede brindarnos significativas herramientas para el análisis político de coyuntura.

Sus reflexiones respecto a la dinámica y la estructura política de la época, por ejemplo, pueden ayudarnos a evaluar y comprender las actuales. En tal sentido, debe hacerse notar que la agrupación comienza su labor en junio de 1935, período que coincidió con el denominado fenómeno de alvearización del  radicalismo. Dicho fenómeno consistió, a simples rasgos, en el abandono por parte de la conducción de la Unión Cívica Radical, de la misión histórica del agrupamiento hasta transformarla en una estructura partidocrática decididamente funcional al sistema colonial.

La alvearización era visualizada por los forjistas como una desnacionalización del partido, es decir, como una suerte de acoplamiento de la U.C .R. a los mandatos del programa impuesto por una oligarquía local vinculada a intereses foráneos. Ellos, conscientes de dicho proceso, en un documento fechado en 1936 se plantean "recuperar" el radicalismo "para el cumplimiento de su destino intransigente, reparador y revolucionario" y "encauzar la voluntad radical de las masas en el sentido de la justicia social americana".

 Algunos autores, entre los que me incluyo, sostenemos una profunda similitud entre aquel proceso y el operado en el justicialismo durante la décadas del ´80 y ´90. En un ensayo que titulé bajo el interrogante ¿Menemización del Justicialismo? y que se encuentra publicado en este sitio, aboné la teoría que coloca la estructura partidocrática del peronismo en una situación equivalente a la acaecida en la Unión Cívica Radical en la época descripta.

Veamos entonces como visualizaban los forjistas en aquellos tiempos a la clase política que se disputaba los espacios de gobierno, en especial, a la que integraba la U.C .R. . Jauretche por ejemplo en una famosa carta al Dr. Ábalos fechada el 9 de julio de 1942, sostenía entre otras consideraciones que "... El radicalismo ha perdido la bandera de la neutralidad yrigoyeniana, que le arrebata Castillo, por haber mezclado la defensa de nuestra democracia con la defensa de otras democracias que son tan enemigas nuestras como los mismos totalitarios, hasta el punto de que el general Justo, los comunistas, los socialistas, y los conservadores de Acción Argentina, dicen las mismas palabras que el radicalismo, desde que éste ha perdido su idioma propio. Se ha confundido la defensa de la soberanía del pueblo con la defensa de las instituciones en que se ampara el régimen para mantener esta "normalidad institucional" que ahora llaman democracia...".

 

         Continuaba don Arturo sosteniendo que "... Hoy no hay, por ejemplo, libertad de prensa, sino libertad de empresa y no me refiero a las limitaciones del estado de sitio. Cuanto más grande es un periódico más depende de los grupos financieros, y los mismos partidos tienen que ir de claudicación en claudicación, pues son los grupos financieros los que proporcionan recursos que obligan; el que no los acepta se coloca en inferioridad de condiciones. Aún en el seno mismo de los partidos, depende del periodismo manejado por la finanza, el prestigio personal; de manera que el nombre y la personalidad no la hace ni la conducta, ni la capacidad, sino el elogio de la tal prensa, pues aquél que pretenda tener conducta propia está condenado al silencio y a la difamación . Además, la rivalidad interna entre los dirigentes hace que se abulten los cuadros de afiliados con masas de hombres que no conocen ni la vida interna, ni la calidad personal de los actuantes, y estas masas de afiliados forman opinión sobre las cosas internas por medio del periodismo, que siempre será adversario del radicalismo en la medida en que éste sea radical. ¡Ahí tiene a "Crítica" convertida en árbitro del valor de los hombres y de las ideas en nuestro partido!...".

 

Scalabrini Ortiz, por su parte, narraba en aquellos días que: "La política, asentada sobre tan deleznables cimientos, se resolvía por arranques sentimentales sin confluencia alguna con los asuntos primordiales de interés general. Ningún partido presentó nunca una plataforma electoral en que las incomodidades colectivas se reflejaran y se planearan enmiendas. Un partido político sustituía a otro sin más variación que el desalojo de algunos dirigentes. Los enemigos se motejaban los unos a los otros, se ridiculizaban con apodos y hasta se herían con infames referencias a la vida privada. Las conveniencias de la nación quedaban al margen de las polémicas y de las discrepancias, como si su dirección hubiera estado directamente encomendadas a la divina providencia y no a los hombre de gobierno. La actividad preelectoral era un entrechocar discursivo y apasionado de animosidades y no un cotejo anticipado de doctrinas y orientaciones. Por eso la gran masa del pueblo asistía indiferente a esa mezquina lucha de sube y baja"

Como sostuve precedentemente, los integrantes de FORJA tenían cabal noción de la desviación del sentido histórico del radicalismo a partir de la muerte de YRIGOYEN. Se ha dicho con certeza que ellos constituyeron la "última de las resistencias" para evitar la desnaturalización del radicalismo. Es por esa cuestión que en el manifiesto de septiembre de 1935 declamaban que ellos, al desplegar la vieja bandera de Hipólito Yrigoyen "arriada por la actual dirección del radicalismo", han entrado en la lucha dispuestos "a cumplir el último mandato del jefe: ¡Empezar de nuevo!", y en un comunicado datado el primero de julio de 1937, consignaban que "Aparecen frente a ella (de la UCR ), estando en realidad en la misma posición de  dependencia de los negociantes imperialistas, los detentadores de las representaciones partidarias en el Comité Nacional y Convención Nacional de la Unión Cívica Radical, cuyos componentes sostienen la candidatura del Dr. Marcelo T. de Alvear, que sólo se diferencia de la oficialista en que todavía no se ha hecho pública su consagración por la Cámara de Comercio Británica de Buenos Aires".            

Estas y otras declaraciones concordantes, más las conferencias y otros documentos, constituyen fiel testimonio de la metamorfosis operada en el radicalismo de esos tiempos. Queda para cada lector el ejercicio de establecer un paralelismo entre dicha transformación y lo acontecido con el justicialismo.

Cabe recordar por último que a la alvearización de la Unión Cívica Radical, FORJA le opuso una nueva doctrina basada en el retorno a un nacionalismo filiado en antiguas tradiciones federales de alto contenido popular, en la profunda convicción en un pensamiento auténticamente argentino, y en una intensa convicción antiimperialista. Cabe además evocar a modo de homenaje, y a 70 años de la conformación de FORJA - entre otros - a Arturo Jauretche, Homero Manzi, Raúl Scalabrini Ortíz, Juan B. Fleitas,  Manuel Ortíz Pereyra, Juan Molas Teran, Atilio García Mellid, Gabriel del Mazo, Luis Dellepiane,  Guillermo y Carlos Maya, Oscar Correa, Jorge del Río y Oscar Meana.

  
* Se permite la reproducción citando la fuente.     29/08/2005.

 

¿Habitantes o ciudadanos?.

por HERNAN
viernes, 01 de febrero del 2008 a las 11:08
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Nos han escrito desde el sindicato docente de Tierra del Fuego (SUTEF)


Hola a todos: Por favor, NECESITAMOS que se enteren de lo que está pasando
en esta provincia del país. Este es un pedido de ayuda desde Tierra del Fuego, la provincia más austral de la República Argentina.   AMIGOS, LES PEDIMOS QUE DIFUNDAN ESTA INFORMACIÓN   Mediante un decreto provincial el gobierno de Tierra del Fuego cedió tierras para la instalación de una base norteamericana que realizará 'estudios nucleares con fines pacíficos' y cuya instalación será en la ciudad de Tolhuin, que está en el centro de la isla.
Diferentes sectores nos estamos organizando para impedirlo, teniendo en cuenta que el decreto provincial es consecuencia de la ley que sancionó la Cámara de Diputados de la Nación, en el año 1998, ley que contempla en los anexos 'que podrá realizarse explosiones nucleares subterráneas con fines pacíficos'. Por esta razón es que te solicitamos, aún sabiendo por donde cruza hoy la
preocupación de todos, que en la medida de lo posible le den difusión a la
prensa sobre esta grave situación en la provincia. El gobernador de Tierra del Fuego, Carlos Manfredotti, firmó el 26 de julio, el decreto Nro.1369, que autoriza la instalación de una base del Sistema Internacional de Vigilancia para la 'Prevención y Prohibición de Ensayos y Explosiones Nucleares'. Invoca la ley nacional 25.022 del año 1998. El decreto habilita a los integrantes de esta base el libre tránsito por la provincia si así lo requieren para sus estudios. Esto fue conocido públicamente recién ahora. Como otros actos de
gobierno, se realizó a espaldas del pueblo. Decisiones como esta afectan gravemente a la provincia toda, y a la región. Más aún si tenemos en cuenta que la instalación de estas bases se impulsa desde el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica. En la O.N.U. se realizó el Tratado de Prohibición Completa de Ensayos y Explosiones Nucleares: ya sabemos los pueblos americanos quiénes son los beneficiados y  los perjudicados con estos tratados. 1) En mayo de este año, el presidente norteamericano anunció que su
país pondría en marcha la construcción de un escudo defensivo, algo que desde distintos gobiernos (Alemania, China, Rusia) se ha denunciado como un peligroso paso a una nueva carrera armamentista. 2) Se han ido instalando bases en varios países latinoamericanos, como en Ecuador, Antillas Holandesas y pronto en El Salvador. 3) Se denuncia desde organizaciones internacionales y gobiernos, como Venezuela, Cuba y Brasil, que el Plan Colombia amenaza con
extender la militarización - y el conflicto colombiano- a toda Latinoamérica. 4) El país del norte presiona permanentemente para implantar el A.L.C.A. Área de Libre Comercio de las Américas que, en la práctica, no
será más que el libre tránsito de las empresas e intereses norteamericanos
pasando por encima de Constituciones, leyes y pueblos americanos.   Nosotros decimos: 1) Que todo esto responde al delirio bélico de una superpotencia  imperialista: los Estados Unidos que tiene al gobierno provincial a su 
servicio. 2) Que esta es una avanzada del nefasto A.L.C.A . 3) Que no podemos permitir -por nuestra historia, nuestra dignidad,  nuestra identidad la presencia de esta avanzada imperialista en Tierra del Fuego, por lo que los fueguinos y todos los argentinos y latinoamericanos exigimos la derogación del decreto 1369/01 del gobernador de la provincia de Tierra del Fuego Carlos Manfredotti. SINDICATO UNIFICADO de los TRABAJADORES de la EDUCACIÓN FUEGUINA.

LA IMPIEDAD DE LOS CONTEMPORÁNEOS

por HERNAN
martes, 29 de enero del 2008 a las 11:09
 

LA IMPIEDAD DE LOS CONTEMPORÁNEOS

San Martín fue considerado "igual a todo político". Le dijeron "cobarde", "incompetente", "simulador", "ladrón", "déspota", "siniestro" y "asesino". El Libertador se cansó de "ser un hombre sospechoso en su propio país" y se quejó porque lo acusaban de robar "a troche y moche". Si en su época hubiese habido encuestas, le habrían dado "mala imagen". Si hubiese habido "voto bronca", habrían aparecido retratos de Pedro de Mendoza. La maledicencia volvió escéptico a San Martín. Desconfiaba de la opinión pública. Decía que 80% de los hombres eran necios y 20% pícaros. Se fue del país en 1824 y no volvió nunca más. No todos los políticos acusados de rapaces e insensibles son héroes en potencia: en la mayoría de los casos, la acusación será mantenida por la Historia, si es que ésta se acuerda de ellos. Pero la impiedad del contemporáneo impide, a veces, aprovechar el talento y la vocación de personas de bien

El juicio fue categórico: "Su objetivo -como el de todo político- era el poder. Cuando advirtió que sus enemigos eran más poderosos, mandó a matarlos".

Ese "político", supuestamente igual a todos, era José de San Martín. El autor del juicio, William Bennett Stevenson, secretario de Thomas Cochrane.

El agravio podría desestimarse sin más: el ventrílocuo de Stevenson era aquél escocés legionario, destacado marino pero hombre intratable, que primero sirvió a San Martín y luego se convirtió en su enemigo.

Por lo mismo, habría que ignorar al biógrafo de Cochrane, Donald Thomas, quien denigró a San Martín, considerándolo "jefe de bandidos".

Más aun, habría que hacer caso omiso del diario de Mary Graham, viuda de un capitán inglés y amante del Lord. La noble señora describió a San Martín como un hombre "tramposo", de mirada "siniestra", para quien "toda religión es brujería".

El Libertador -cabe pensar- fue víctima de la incomprensión y el odio de los extranjeros. Aun de los chilenos, pese a que peleó más en Chile que en su propia patria: allá libró las decisivas batallas de Chacabuco y Maipú; aquí apenas el intrascendente combate de San Lorenzo.

Al otro lado de la cordillera, en efecto, se disparó sin piedad sobre San Martín: se lo llamó "fracasado y cobarde" (Téllez); "inepto y pusilánime" (Subercaseaux) y "reblandecido cerebral" (Encina).

Otros cronistas de la época lo consideraron un "simulador". Dudaron hasta de sus enfermedades, y alegaron que "fingía" sus males, mascando "pastillas coloreadas, para afectar una hemoptisis".

Lo acusaron de todo. Hasta de "bárbaro asesino", porque -se aseguró-había mandado a matar a los hermanos Carrera.

Le dijeron "tirano", "corrupto" y "ladrón". El propio San Martín diría, en carta a su amigo O Higgins: "Estoy cansado de que me llamen tirano, que quiero ser rey, emperador y hasta demonio". Y, poco después: "Están persuadidos que hemos robado a troche y moche".

Alguno le endilgó haberse "fugado" del Perú, y el mismo San Martín dijo en carta a Tomás Guido que no podía volver a "presentarse" en aquél país, porque los peruanos lo habían tratado con "menos consideración" que a "los mismos enemigos", y no había quedado en aquél país "un solo habitante capaz de dar la cara" por él.

Olvidemos a escoceses rencorosos, chilenos recelosos y peruanos ingratos.

Leo una carta de la época: "San Martín siempre será un hombre sospechoso en su país". La carta la firma el propio Libertador, que solía hablar de sí en tercera persona.

A su regreso de la campaña libertadora, estando en Mendoza, "un alma piadosa" del gobierno central -donde Bernardino Rivadavia era el hombre fuerte- le avisó que las autoridades lo querían muerto. Eso, decía San Martín, me "sirvió para precaverme". La precaución consistió en evitar un viaje a Buenos Aires, desde donde lo reclamaba su esposa agonizante. Cuando por fin lo hizo, ya muerta Remedios, en Rosario debió escuchar el consejo de Estanislao López, quien le advirtió que no entrara a la capital. Entró igual, como él mismo diría, "de Don Quijote", y tuvo suerte porque nadie atentó contra su vida. No pudo evitar, en cambio, que siguieran atentado contra su honra.

Visitó a su ex oficial, Juan Lavalle, quien luego diría a un amigo que "el ex Rey José" mantenía veleidades de déspota.

De haber existido en aquella época Ibope o Mora y Araujo, habrían mostrado la mala imagen del Libertador.

De haberse presentado San Martín como candidato, en elecciones similares a las de 2001, muchos ciudadanos habrían optado por el "voto bronca", colocando en el sobre un retrato de Pedro de Mendoza.

No es que todo político a quien hoy se juzga rapaz e indecente sea un prócer en potencia, a quien mañana se le rendirá honores. Innumerables políticos, apostrofados por corruptos e insensibles, merecerán el mismo juicio dentro de 180 años, si es que la futura historia les dedica alguna línea.

La impiedad de los contemporáneos, no obstante, suele impedir el aprovechamiento de talentos y vocaciones.

San Martín debió soportar la incomprensión, aun después de haber abandonado la escena. Los juicios que siguen no pertenecen a un militar envidioso de las proezas del Libertador. Tampoco a un peruano o un chileno temeroso de que su propia libertad fuera atribuida a un héroe foráneo. Ni a un hombre exento de juicio y patriotismo. Son palabras de Juan Bautista Alberdi:

- "San Martín fue un raro general argentino, que empezó por defender a los españoles y acabó por defender a los chilenos y peruanos".
- "No era genio sino entre mediocridades. En veinte años de servicio militar en España, apenas había alcanzado el grado de teniente coronel".
- "En Buenos Aires, la logia Lautaro, de la cual él era miembro influyente, lo hizo general".
- "La Logia le sirvió para hacer la revolución del 8 de octubre de 1812, contra el primer gobierno regular de la Revolución. Sustituyó a un gobierno moderno, que representaba a toda la Nación, por una pandilla que sólo representaba compadres".
- "¿Dónde está el genio de San Martín? ¿En que pasó cañones a través de los Andes? Desde la conquista, los españoles tenían dominados a los Andes como a carneros. Hacía cerca de tres siglos que Pedro de Valdivia había atravesado esas cordilleras para conquistar a Chile, y que Hurtado de Mendoza las había repasado en sentido contrario para fundar a Cuyo. Baste decir que por dos siglos fue Cuyo provincia de Chile, siendo los Andes su límite doméstico y municipal".
- "¿Aníbal porque transportó cañones por los Andes? Esa gloria la tienen en igual grado los que todos los días transportan pianos a lomo de mula, desde Cobija a Chuquisaca".
- "Temía emplear muchos ejércitos para llegar a Lima por tierra. También necesitó más de tres para llegar allí por mar, y después abandonó Perú, dejando la tarea de libertar las cuatro provincias argentinas [del Alto Perú] a Bolívar. Si las hubiera libertado él, ellas no se habrían perdido para la República Argentina".

La reivindicación

La ingratitud y la maledicencia volvió a San Martín un hombre escéptico. Criticando a "la opinión pública", llegó a escribirle a Guido que más de 80% de los habitantes del mundo eran "necios" y "el resto pícaros, con muy poca excepción de hombres de bien".

Con esa amargura se fue en 1824 y no volvió jamás. Vivió en el exilio voluntario hasta su muerte, en 1850.

Murió pobre, desmintiendo a quienes lo acusaban de haberse robado el tesoro del Perú.

Cuando aún tenía vida, hasta algún crítico se acercó a rendirle homenaje. Fue el caso de Alberdi, quien lo visitó en 1843 en Francia. El gran tucumano no pudo ocultar su admiración:

"He visitado su gabinete lleno de la sencillez y método de un filósofo. Allí, en un ángulo de la habitación, descansaba impasible, colgada al muro, la gloriosa espada que cambió un día la faz de la América Occidental. Tuve el placer de tocarla y verla a mi gusto [...] A su lado estaban también las pistolas grandes, inglesas, con que nuestro guerrero hizo la campaña del Pacífico. Vista la espada, se venía naturalmente el deseo de conocer el trofeo con ella conquistado. Tuve, pues, el gusto de examinar muy despacio, el famoso estandarte de Pizarro, que el Cabildo de Lima regaló al general San Martín en remuneración de sus brillantes hechos. Abierto completamente sobre el piso del salón, le vi en todas sus partes y dimensiones [...] Se puede decir con verdad que el general San Martín es el vencedor de Pizarro: ¿a quién, pues, mejor que al vencedor, tocaba la bandera del vencido? La envolvió a su espada y se retiró a la vida oscura, dejando a su gran colega de Colombia la gloria de concluir la obra que él había casi llevado hasta su fin".

Es cierto que, al atribuirle sólo la libertad de "América Occidental", seguía negando el rol de San Martín en la independencia argentina. Es cierto que le concedía a Bolívar el mérito de haber "concluido" la obra que San Martín llevara "casi" hasta su fin, lo cual reiteraba la idea de hazaña trunca.

Sin embargo, el texto de Alberdi demostraba que, en Gran Bourg, se había sentido ante un gigante.

Los detractores de San Martín también debieron admitir, con el tiempo, que no fue un asesino.

Los Carrera, precursores de la independencia chilena en 1814, habían sido expulsados de Chile por los realistas, y conspiraban en Mendoza contra el nuevo proyecto libertador de O Higgins. Los documentos históricos prueban que San Martín se negó a formarles un consejo de guerra porque "la sentencia que recayese no sería mirada en el público como justa, y se creería emanada de mi influencia". Cuando el Libertador ya estaba en el Campo de Maipo, se le avisó que se había abierto un nuevo proceso en Mendoza, luego de que Luis Carrera intentara tomar el gobierno local. Desde el campo de batalla, San Martín ordenó al gobernador de Mendoza "suspender todo procedimiento contra los Carrera". Al mismo tiempo, le escribió a O Higgins: "Si los cortos servicios que tengo rendidos a Chile merecen alguna consideración, los interpongo para suplicar se sobresea en la causa que se sigue a los señores Carrera. Estos sujetos podrán tal vez algún día ser útiles a la Patria, y V.E. tendrá la satisfacción de haber empleado su clemencia usándola en beneficio público".

Su pedido llegó tarde.

Lo mismo pasaría con un ruego similar, enviado por San Martín a aquél hombre que lo llamaba socarronamente "ex Rey José" y le atribuía "despotismo".

El gobernador Manuel Dorrego fue derrocado y hecho prisionero por la gente de Lavalle. El asesor de éste, Salvador María del Carril, le aconsejó: "General, prescindamos del corazón en este caso". Lavalle oyó aquél consejo y mandó a fusilar a Dorrego "de inmediato".

Pocos días antes, San Martín -después de cinco años en Europa- había llegado a la rada del puerto de Buenos Aires. Cuando supo que Dorrego había sido derrocado, decidió no desembarcar y se dirigió a Montevideo. Desde allí, ignorando que el ex gobernador ya había sido ejecutado, le escribió a Lavalle. "Sin otro derecho que el de haber sido compañero de armas"; le decía el Libertador a su antiguo subordinado, "permítame usted, general, le haga una sola reflexión, a saber: que aunque los hombres en general juzgan de lo pasado según la verdadera justicia, y de lo presente según sus intereses, en la situación que usted se halla, una sola víctima que pueda economizar a su país le servirá de un consuelo inalterable, sea cual fuere el resultado de la contienda en que se halla usted empeñado, porque esa satisfacción no depende de los demás, sino de uno mismo".

Ese era el verdadero San Martín.

Es cierto. "Lo general de los hombres juzgan de lo pasado según la verdadera justicia y de lo presente según sus intereses".

RODOLFO TERRAGNO PUBLICADO POR LA REVISTA DEBATE

 

El presupuesto K

por HERNAN
miércoles, 23 de enero del 2008 a las 11:17
 

 

El presupuesto K

 

Siempre es conveniente darle una leída a la Constitución Nacional. Y cuando se trata de analizar la ley de Presupuesto -llamada en la jerga "la ley de leyes"- más que conveniente es imprescindible.

 

 

 

 

Siempre es conveniente darle una leída a la Constitución Nacional. Y cuando se trata de analizar la ley de Presupuesto -llamada en la jerga "la ley de leyes"- más que conveniente es imprescindible.

Dice la Constitución en el artículo 75, inciso 8, que corresponde al Congreso "fijar, conforme a las pautas establecidas en el tercer párrafo del inciso 2 de este artículo, el presupuesto general de gastos y cálculo de recursos de la administración nacional, en base al programa general de gobierno y al plan de inversiones públicas y aprobar o desechar la cuenta de inversión".

En el artículo 76, a su vez, se determina que "se prohíbe la delegación legislativa en el Poder Ejecutivo, salvo en materias determinadas de administración de emergencia pública, con plazo fijado para su ejercicio dentro de las bases de la delegación que el Congreso establezca.

La caducidad del plazo previsto en el párrafo anterior no importará revisión de las relaciones jurídicas nacidas al amparo de las normas dictadas en consecuencia de la Delegación legislativa".

 

Se desprende, pues, de estos dos párrafos constitucionales que es al Congreso de la Nación al que le corresponde no sólo la aprobación del Presupuesto sino también el monitoreo de su ejecución y que, únicamente de forma excepcional y por períodos muy bien limitados, puede delegar estas atribuciones en el Poder Ejecutivo.

Este aspecto político y algunas de las consecuencias económicas del proyecto de Presupuesto nacional que el Senado convertirá en ley esta semana que comienza, merecen ser analizados en profundidad.

 

Hablar del presupuesto de un país es siempre árido y de difícil comprensión para la mayoría de los ciudadanos del común. El tema tiene la densidad del plomo y el poder de todos los turnos lo sabe y por eso también sabe que, más allá de las discusiones en las comisiones y el debate en el recinto, el asunto no prende en la opinión pública.

 

Nota al pie: querido y apreciado lector, no tema ni huya despavorido; es domingo y no lo voy a abarrotar de números ininteligibles.

 

El número mágico de los recursos totales que tendrá la Administración Pública Nacional para 2008 es 169.463 millones de pesos. Este número implica que el nivel de crecimiento de la actividad económica del país para el año que viene está calculado en un 4%. Esto contradice las proyecciones de la mayoría de los economistas serios y, por ende, pone en duda la honestidad con que se elaboró el proyecto de Presupuesto. Para que el crecimiento de la economía llegue en 2008 a tan sólo el 4%, debería producirse una recesión mayúscula que ningún pronóstico -y menos aún viniendo del Gobierno- presagia hoy día.

Preguntas: ¿Es esto novedoso? ¿Es esto casual?

Respuesta: no.

Esto viene sucediendo durante los últimos tres años en forma sistemática y tiene una razón clara ya que la subestimación de los recursos le permite al Gobierno disponer de un volumen de dinero enorme -son miles de millones de pesos- al que puede manejar con total y absoluta libertad y discrecionalidad.

 

Es aquí, entonces, en donde calza el tema de los "superpoderes" que tanta discusión institucional generara hace unos años y que, nuevamente hay que decirlo, es una asunto que no está en la agenda ni del ciudadano de a pie, ni del que viaja en colectivo, tren, subte, bicicleta o Mercedes.

Los así llamados "superpoderes" son producto de una ley sancionada por el Congreso Nacional que, en abierta violación del artículo 76 de la Constitución, citado más arriba, delegó al Poder Ejecutivo en forma permanente la potestad de manejar y modificar el presupuesto a su antojo a través de los siempre cuestionados DNU (decretos de necesidad y urgencia), de los que este gobierno hace un abuso obsceno.

 

Se considera que el nivel de subestimación del proyecto de Presupuesto 2008 es de 10.000 millones de pesos. Si a eso se le agregan los 8.000 millones que se recaudarán como consecuencia del aumento de las retenciones a las exportaciones agrícolas se llega a un excedente de 18.000 millones (otros cálculos hablan de un total de 23.000 millones). Esa es la cantidad de dinero que el Poder Ejecutivo va a poder usar a voluntad para destinarla a donde quiera, sin que nada ni nadie pueda evitarlo. Uno de los rubros más controvertidos a los que se destinan esos fondos así manejados es el de los subsidios a las empresas concesionarias de los servicios públicos de transporte y energía. En 2007, los montos de esos subsidios se incrementaron notablemente.

 

Otro de los puntos objetables de este presupuesto es el del cálculo de la inflación. En sintonía con lo que venimos escribiendo en esta columna, esta es una nueva demostración del "cambio que no cambia". La proyección inflacionaria para 2008 es del 7,3%. Claramente, un dibujo. Por lo tanto, olvídense todos aquellos que albergaban una expectativa de real solución de la escandalosa situación del INDEK. Moreno seguirá.

 

Nota del autor: Cayo Valerio Jovio Diocleciano, emperador romano que vivió entre los años 245 y 316 a.C., ha pasado a la historia como el creador del sistema de control de precios. Lo hizo a través de su "Editum de Pretiis Maximis" (Edicto de Precios Máximos) destinado a detener "la brutal alza de precios" y a compensar los salarios en forma equivalente. Por lo tanto, elaboró una lista con una serie de productos de primera necesidad que incluían el trigo, el maíz, la cebada, la carne, el pan, la leche, y otra, con artículos de lujo para los que se estipuló un precio máximo. Agregó a esto una lista consignando los topes salariales y una segunda con el costo de los servicios de transporte público.

Simultáneamente, hizo difundir en toda la comarca del imperio una advertencia según la que "quienquiera que sobrepase el precio máximo o trate de burlar las normas traficando en el mercado negro, será ejecutado de inmediato".

Sin embargo, y a pesar de tamañas amenazas, la gente, viendo que el valor de su dinero se reducía día tras día, se abalanzó sobre los comercios a comprar todo cuanto había disponible sin importar cuáles fueran sus precios. Así nació el reino del mercado negro que fue imparable a pesar de lo cual, que se sepa, nadie fue sometido al rigor de la pena de muerte por violar las normas del histórico edicto cuyo fracaso fue tan brutal que, finalmente, el propio gobierno debió violarlo.

 

Volvamos al Presupuesto. Hay aumentos porcentuales importantes en Educación, en Salud y en Ciencia. Sin embargo, cuando se ven los números reales, los montos siguen siendo bajos. Es que tanto en Educación como en Salud debe tenerse en cuenta que, luego de la descentralización operada en la década del 90, la mayoría de los servicios son prestados por las provincias.

 

Otro de los puntos inquietantes de este proyecto de presupuesto es que no incluye a los muy cuestionados fondos fiduciarios. Con sólo mencionar el caso Skanska, el lector rápidamente se dará cuenta de lo que estoy hablando.

 

Nota al pie: por las dudas que haya algún distraído, recordar que Skanska no es la marca de un yogurt, como alguna vez ironizó el ex canciller Rafael Bielsa, sino el de una empresa constructora implicada en un serio caso de corrupción en el que hay involucrados funcionarios del Gobierno nacional.

 

Al respecto, un informe del CIPPEC (Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento) dice lo siguiente:

 

"Entre 2000 y 2001 los gastos de estos fondos se incrementaron en 6.000%. El crecimiento estuvo asociado principalmente con la necesidad de recomponer los ingresos de los sectores más marginados por medio del otorgamiento de subsidios y las inversiones en bienes de capital para infraestructura. Los principales fondos son: Infraestructura de Transporte; Hídrico, Desarrollo Provincial y Desarrollo Eléctrico Federal.

La evolución de estos fondos debe ser seguida con particular cuidado. No sólo por su abrupto crecimiento sino porque la Argentina carece de dos particularidades claves para su buen funcionamiento: la estabilidad respecto de su finalidad y financiamiento y la transparencia de la información."

 

El tema jubilatorio es otro ítem que genera controversias en el contexto de la siempre delicada y apremiante situación que padece la mayoría de los jubilados y pensionados en nuestro país. Hay que tener presente la resolución de la Corte Suprema de Justicia reconociendo el derecho a la movilidad de las jubilaciones que ordenó al Congreso que, a través de una ley, normara esta operatoria en forma clara y definitiva. Esto, hasta hoy, no ha ocurrido. Por lo tanto, surge una pregunta: ¿Qué índices se aplicarán para la actualización de haberes?

Y un dato más. Genera inquietud un inciso del Presupuesto que tiene que ver con los fondos de la ANSES. En el rubro titulado "Principios con los que opera el Fondo de Garantía de Sustentabilidad del Régimen previsional" dice, en su punto 2-a:

"Operaciones de crédito público de las que resulte deudora la nación ya sean títulos públicos, Letras del Tesoro o préstamos, hasta el sesenta y cinco por ciento (65%) del total del activo del fondo. Este porcentaje será del 100% del total siempre y cuando la Administración Nacional de la Seguridad Social presente superávit previsional operacional proyectado para los dos ejercicios siguientes".

Sé que esto, así leído, suena a mandarín. Pero la explicación, no.

Esto quiere decir que el Tesoro Nacional puede "pedirle prestado" a la ANSES el dinero que constituye el Fondo de Garantía de Sustentabilidad que no es otra cosa que el Fondo de Garantía de la Movilidad. O sea que, en vez de destinar esos fondos para atender el justo reclamo de la movilidad de los haberes de jubilados y pensionados, se los puede desviar, a través de préstamos a tasa de interés inferior a la del mercado real, para que el Estado los destine al pago de sus deudas. La consecuencia es el riesgo de descapitalización de la ANSES. Esto no puede más que traer reminiscencias y temores de otros tiempos en los que la plata de los jubilados se "esfumó" dando origen a una de las mayores y más inmorales deudas sociales de la Argentina.

 

 

No quiero terminar la columna sin contarle el final del emperador Diocleciano cuyo lema político fue "divide y reinarás", nada nuevo, como se ve. Lo cierto es que abrumado por los problemas, vencido y deprimido, Diocleciano renunció al trono tras 20 años de reinado obligando, a su vez, a hacer lo mismo al co-emperador Maximiano.

Se retiró, pues, al lujoso palacio de Split que había hecho construir durante sus años como emperador y allí se dedicó a cultivar y a cuidar su huerto hasta su fallecimiento. De aquellos días se recuerda su frase, que bien harían suyas Les Luthiers: "¡Ah! Si vieses qué coles he plantado con mis propias manos". Murió en 313 a. C., a los 68 años.

 

 

Nelson Castro

 

Producción periodística:

Guido Baistrocchi

 

 

 

Lecciones de la Comuna de París

por HERNAN
miércoles, 23 de enero del 2008 a las 11:15
 

Lecciones de la Comuna de París

El primer intento de Estado Obrero

Por Greg Oxley


La Comuna de París de 1871 fue uno de los episodios más grandes e inspiradores de la historia de la clase obrera. Fue un gran movimiento revolucionario en el que los trabajadores de París reemplazaron el Estado capitalista por sus propios órganos de gobierno y mantuvieron el poder político hasta su caída en la última semana de mayo. Los trabajadores parisinos lucharon, en condiciones extremadamente difíciles, para poner fin a la explotación y la opresión, para reorganizar la sociedad sobre bases completamente nuevas.

Hoy es importante para los socialistas aprender las lecciones surgidas de estos importantes acontecimientos. Veinte años antes del advenimiento de la Comuna, tras la derrota de la insurrección obrera en junio de 1848, el golpe militar del 2 de diciembre de 1851 llevó al poder al emperador Napoleón III. Al principio, el nuevo régimen bonapartista parecía inquebrantable. Los trabajadores fueron derrotados y sus organizaciones prohibidas. A finales de la década de los sesenta, sin embargo, el fin del auge económico y la recuperación del movimiento obrero debilitaron seriamente al régimen. Se hacía evidente que sólo podría sobrevivir algún tiempo en base a una nueva guerra. En agosto de 1870 los ejércitos de Napoleón III marcharon contra Bismarck.

La guerra, según Napoleón III, permitiría a Francia conquistar nuevos territorios, debilitar a los enemigos internos y poner fin a la crisis financiera e industrial que asolaba el país.

Guerra y revolución

No obstante, ocurre con frecuencia que la guerra conduce a la revolución y no es una relación casual. Una guerra aparta a la clase obrera de su rutina diaria, las masas examinan más detenidamente las acciones del Estado, de los generales, de los políticos y de la prensa en un grado infinitamente superior que en tiempos de paz.

Eso es así particularmente en el caso en una derrota. El intento de Napoleón III de invadir Alemania fue su perdición. El 2 de septiembre, cerca Sedan -en la frontera oriental de Francia- el ejército de Bismarck capturó al emperador junto a 100.000 soldados. En París, las masas tomaron las calles de la capital para exigir el fin del imperio y la proclamación de una nueva república democrática.

La llamada oposición republicana estaba aterrorizada por este movimiento de las masas, pero a pesar de todo, el 4 de septiembre se vieron obligados a declarar la república. Se formó un nuevo "gobierno de defensa nacional" cuya figura clave era el general Trochu. También estaba en el gobierno, Jules Favre, un representante típico del republicanismo capitalista que declaró públicamente que no cederían a los prusianos "ni una sola pulgada del territorio, ni una sola piedra de nuestra fortaleza".

Las tropas alemanas rápidamente rodearon París y establecieron un cerco sobre la ciudad. El pueblo apoyó inicialmente al nuevo gobierno en nombre de la "unidad" contra un enemigo extranjero. Sin embargo, esta unidad tardó poco en romperse.

A pesar de las declaraciones públicas, el Gobierno de Defensa Nacional no creía que fuera posible defender París. Fuera del ejército regular, una milicia formada por 200.000 personas -la Guardia Nacional- estaba decidida a defender París, pero los trabajadores armados dentro de París eran una amenaza mayor para los intereses de clase de los capitalistas franceses que el ejército extranjero que estaba a las puertas de la ciudad.

El gobierno decidió que lo mejor sería capitular ante Bismarck tan pronto como fuera posible. Sin embargo, el fervor patriótico de los parisinos y de la Guardia Nacional impidieron al gobierno decirlo públicamente. Trochu quería ganar tiempo y contaba con los efectos sociales y económicos causados por el asedio para romper la resistencia de los trabajadores parisinos. Mientras tanto el gobierno empezó a negociar en secreto con Bismarck.

Según pasaban las semanas aumentaba la hostilidad hacia el gobierno. Comenzaron a circular rumores sobre las negociaciones con Bismarck. La caída de Metz el 8 de octubre fue la chispa que provocó una nueva manifestación de masas.

El día 31 varios contingentes de la Guardia Nacional encabezados por los Blanquistas atacaron y ocuparon temporalmente la Asamblea Nacional. En ese momento, los trabajadores aún no estaban preparados para actuar contra el gobierno y por eso la insurrección quedó aislada.

Blanqui huyó y Flourens, el valeroso comandante de los batallones de Elleville, fue encarcelado. En París el hambre y la pobreza producto del asedio estaban provocando consecuencias desastrosas y cada vez era mayor la necesidad de romper el cerco.

El intento de salir y tomar Buzenval, el 19 de enero, acabó en otra derrota. Trochu dimitió y fue sustituido por Vinoy que en su primer discurso pidió a los parisinos que no "tuvieran ilusiones" en la posibilidad de derrotar a los prusianos. Quedaba en evidencia que el gobierno intentaba capitular. Los clubs políticos y los Comités de Vigilancia pidieron armas a la Guardia Nacional y marcharon hacia el Hôtel de Ville.

Otros destacamentos fueron a la prisión a liberar a Flourens. La presión desde abajo obligó a los demócratas de clase media de la Alianza Republicana a exigir un "gobierno popular" que organizara la resistencia efectiva contra los prusianos. Sin embargo, cuando la Guardia Nacional llegó al Hôtel de Ville, Chaudry, representante del gobierno, gritó furioso a los delegados de la Alianza y eso bastó para que los republicanos se dispersaran.

Los guardias bretones, leales al gobierno, atacaron a los Guardias Nacionales y a los manifestantes que intentaban oponerse a esta traición. Y los Guardias Nacionales tuvieron que retirarse.

Este primer choque armado con el gobierno marcó el final de la Alianza Republicana a pesar de que el movimiento contra el gobierno amainó temporalmente. A partir del 27 de enero de 1871 el Gobierno de Defensa Nacional pudo seguir con sus planes de capitulación ideados desde el principio del asedio.

París y la Asamblea Nacional

Las zonas rurales de Francia estaban a favor de la paz y los votos del campesinado en las elecciones de la Asamblea Nacional de febrero dieron la mayoría a los candidatos conservadores y monárquicos. La Asamblea nombró jefe de gobierno a un empedernido reaccionario: Adolphe Thiers. El choque entre París y la mayoría "rural" de la Asamblea era inevitable.

La contrarrevolución abierta levantó cabeza, espoleando, a su vez, a la revolución. Los soldados prusianos estaban a punto de entrar en la capital y esto dio nuevos bríos a las protestas. Los trabajadores y los sectores más pobres de la población apoyaban las manifestaciones armadas de la Guardia Nacional, denunciaban a Thiers y a los monárquicos como traidores y defendían una "lucha a muerte" por la defensa de la república.

Los acontecimientos del 31 de octubre y el 22 de enero representaban un pequeño anticipo del nuevo camino que emprendería el movimiento. Toda la clase obrera parisina, ahora sí, estaba preparada para la rebelión.

La reaccionaria Asamblea Nacional provocaba constantemente a los parisinos, a los que calificaba de criminales y asesinos. Suspendió la paga, de por sí muy baja, de los Guardias Nacionales, a menos que demostraran que eran "incapaces de trabajar". El cerco dejó a muchos trabajadores desempleados y prestar servicio en la Guardia Nacional era la única alternativa al hambre.

El gobierno obligó a pagar en 48 horas todos los alquileres atrasados y las deudas, esto representaba una amenaza inmediata de bancarrota para los pequeños comerciantes. París se vio privada de su estatus como capital de Francia, transferida a Versalles. Estas medidas y muchas otras golpearon a los sectores más pobres de la sociedad pero también provocaron la radicalización de la clase media parisina, cuya única esperanza de salvación real ahora era el derrocamiento revolucionario de Thiers y la Asamblea Nacional.

Transformación de la Guardia Nacional

La rendición a los prusianos y la amenaza de la restauración monárquica transformó la Guardia Nacional. Se eligió el "Comité Central de la Federación de Guardias Nacionales" que representaba a 215 batallones, equipados con 2.000 cañones y 450.000 armas de fuego. Aprobaron nuevos estatutos en los que se declaraba "el derecho absoluto de los Guardias Nacionales a elegir sus dirigentes y revocarlos tan pronto como perdieran la confianza de sus electores".

En esencia, el Comité Central y sus correspondientes estructuras en cada batallón fueron precursores de los soviets de trabajadores y soldados, que aparecieron en Rusia durante las revoluciones de 1905 y 1917.

La nueva dirección de la Guardia Nacional tuvo que poner a prueba su autoridad con rapidez. Cuando el ejército prusiano entró en París, decena de miles de parisinos armados se reunieron con la intención de atacar al invasor. El Comité Central intervino para evitar una lucha desigual para la que no estaban preparados. El éxito del Comité Central asentó firmemente su autoridad y se lo reconoció como la dirección del pueblo. A Clément Thomas, el comandante nombrado por el gobierno, no le quedó otra alternativa que dimitir. Las fuerzas prusianas ocuparon parte de la ciudad durante dos días y después se retiraron.

Thiers había prometido a los Rurales de la Asamblea restaurar la monarquía. Su tarea inmediata era poner fin a la situación de "doble poder" en París. Los cañones bajo la dirección de la Guardia Nacional, y en particular los de Montmartre, posición desde la que se dominaba la ciudad, eran toda una amenaza a la "ley y el orden" capitalistas. A las 3 de la madrugada del 18 de marzo, el gobierno envió a 20.000 soldados regulares a tomar estos cañones que estaban al mando del general Lecomte.

Los tomaron sin apenas dificultad. Sin embargo, la expedición partió sin tener en cuenta la necesidad de llevar los medios necesarios para transportar los cañones. A las 7 de la madrugada todavía no habían llegado los aparejos. Las tropas se encontraron rodeadas por una multitud de trabajadores incluidos mujeres y niños, en ese momento entró en acción la Guardia Nacional. La multitud desarmada, los Guardias Nacionales y los hombres de Lacomte se lanzaron acusaciones mutuas en medio de una densa reunión. Algunos soldados empezaron a confraternizar con los Guardias Nacionales.

Lecomte ordenó a sus hombres disparar a la multitud. Nadie disparó. Los soldados y los guardias nacionales se aplaudían mutuamente y se abrazaban. Aparte de un breve intercambio de fuego en la plaza Pigalle, el ejército se desmoronó ante los Guardias Nacionales sin ofrecer la menor resistencia. Lecomte y Clément Thomas, el ex comandante de la Guardia Nacional que había disparado a los trabajadores en 1848, fueron arrestados. Soldados furiosos los ejecutaron poco después.

Thiers no había previsto la deserción de sus tropas. Presa del pánico, huyó de París y ordenó al ejército y a los servicios civiles abandonar la ciudad y los fuertes circundantes. Quería salvar lo que quedaba del ejército y evitar el contagio del París revolucionario.

El viejo aparato del Estado estaba fuera de juego y la Guardia Nacional tomó los puntos estratégicos de la ciudad sin encontrar ninguna resistencia. El día 18 de marzo por la tarde, se formó un nuevo gobierno revolucionario basado en el poder armado de la Guardia Nacional.

Gobierno revolucionario

La primera disyuntiva a la que se enfrentó el Comité Central fue qué hacer con el poder. ¡No tenían "mandato legal" para gobernar! Después de mucha discusión, estuvieron de acuerdo en quedarse en el Hôtel de Ville durante "unos cuantos días" durante los cuales se organizarían elecciones municipales (comunales). Al grito de "¡viva la Comuna!" los miembros del Comité Central expresaban el deseo de delegar el poder cuanto antes.

La cuestión inmediata sobre la que decidir era qué hacer con Thiers y el ejército, en retirada hacia Versalles. Eudes y Duval propusieron que la Guardia Nacional los persiguiera para acabar con lo que quedaba de las fuerzas de Thiers. Sus llamamientos cayeron en saco roto. La mayoría del Comité Central eran hombres muy moderados, sin el temperamento ni las ideas necesarias para las tareas que les había impuesto la historia.

El Comité Central inició las negociaciones con los antiguos alcaldes y con varios "conciliadores" para fijar la fecha de las elecciones. Esto centró su atención hasta que finalmente se celebraron el 26 de marzo. Thiers utilizó este valioso tiempo. Comenzó una campaña de propaganda y mentiras contra París, dirigida a las provincias, y, con la ayuda de Bismarck, reforzó la cantidad de armas, de soldados y su moral para preparar un nuevo ataque sobre París.

La recién elegida Comuna sustituyó la dirección de la Guardia Nacional por un gobierno oficial del París revolucionario. El gobierno estaba formado por personas relacionadas con el movimiento revolucionario de una u otra forma. La mayoría se podrían describir como "republicanos de izquierda", empapados de la nostalgia idealizada del régimen jacobino de la Revolución Francesa.

De sus 90 miembros, 25 eran trabajadores, 13 pertenecían al Comité Central de la Guardia Nacional y 15 a la Asociación Internacional de Trabajadores. Los blanquistas, hombres enérgicos siempre dispuestos a medidas extremas y dramáticas pero con ideas políticas muy vagas, y los internacionalistas eran una cuarta parte de la Comuna.

El propio Blanqui estaba en una prisión provincial. Los pocos reaccionarios electos abandonaron sus puestos con distintos pretextos. Otros fueron arrestados cuando se descubrieron sus nombres en los archivos de la policía y fueron identificados como antiguos espías del régimen imperial.

Construyendo una nueva sociedad

La Comuna eliminó todos los privilegios de los funcionarios estatales, congeló los alquileres, los talleres abandonados pasaron a estar controlados por los trabajadores, aprobó medidas para limitar el trabajo nocturno, garantizar la subsistencia de los pobres y los enfermos. La Comuna declaró que su objetivo era poner fin a "la anarquía y la competencia ruinosa entre los trabajadores por el beneficio de los capitalistas" y la "diseminación de los ideales socialistas".

La Guardia Nacional estaba abierta a toda la población y organizada, como ya hemos visto, en líneas estrictamente democráticas. Se ilegalizaron los ejércitos "separados y aparte del pueblo". Se requisaron los edificios públicos para aquellos que no tenían un techo bajo el que cobijarse. La educación pública era para todos, lo mismo ocurría con los teatros, los centros de cultura y aprendizaje.

A los trabajadores extranjeros se los trataba como hermanos y hermanas, como soldados de la "república universal del trabajo internacional". Se celebraban reuniones día y noche, en ellas miles de hombres y mujeres normales debatían sobre todos y cada uno de los aspectos de la vida social y sobre cómo organizar la sociedad en interés del bien común.

El carácter social y político de esa sociedad, que poco a poco tomaba forma bajo el escudo de la Guardia Nacional y la Comuna, era incuestionablemente socialista. La ausencia de cualquier precedente histórico, la ausencia de una dirección y un programa claro, combinado con la dislocación social y económica de una ciudad asediada, necesariamente suponía que los trabajadores caminasen a tientas a la hora de ocuparse de los requerimientos concretos que implicaba la organización de la nueva sociedad.

Se ha escrito mucho sobre la incoherencia, la pérdida de tiempo y energía, sobre los errores del pueblo parisino en las diez semanas que estuvo en el poder dentro de los muros de una ciudad asediada. La mayoría son verdad. Los comuneros cometieron muchos errores.

Marx y Engels fueron muy críticos con los comuneros por no tomar el control del Banco de Francia, que seguía pagando millones de francos a Thiers para armarse contra París. Sin embargo, la mayoría de las iniciativas importantes tomadas por los trabajadores apuntaban en dirección a la completa emancipación social y económica de la población asalariada como clase. Ante todo, a la Comuna le faltó tiempo.

El camino hacia el socialismo fue cortado por el regreso del ejército de Versalles y el terrible baño de sangre que puso fin a la Comuna.

El aplastamiento de la Comuna

Sin duda, la Comuna subestimó la amenaza que representaba Versalles, ni intentó atacar ni tampoco se preparó seriamente para su defensa. A partir del 27 de marzo comenzaron los intercambios ocasionales de disparos entre las posiciones del ejército de Versalles y las murallas que rodeaban París.

El 2 de abril, un destacamento de comuneros que se dirigía a Courbevoie fue atacado y tuvo que regresar. Los prisioneros capturados por las fuerzas de Thiers fueron fusilados. Al día siguiente, debido a la presión de la Guardia Nacional, la Comuna lanzó una ofensiva contra Versalles. Sin embargo, a pesar del entusiasmo de los batallones de comuneros, éstos carecían de preparación política y militar serias -se pensaba ingenuamente que, como el 18 de marzo, el ejército de Versalles se pasaría a la Comuna al ver la Guardia Nacional- lo que los condenó al fracaso.

Esta derrota no sólo provocó muertos y heridos, entre ellos Flourens y Duval, asesinados cuando fueron capturados por el ejército de Versalles, el optimismo fatalista de las primeras semanas dio lugar a un sentimiento de peligro inminente y derrota, lo que acentuó las divisiones y la rivalidad entre los mandos militares.

El ejército de Versalles entró en París el 21 de mayo de 1871. En el Hôtel de la Ville, los comuneros no consiguieron organizar una estrategia militar seria y, en el momento decisivo, la Comuna sencillamente dejó de existir, dejando toda la responsabilidad en manos del Comité de Seguridad Pública, completamente ineficaz. A los Guardias Nacionales se les permitió ir a luchar a sus localidades; esta decisión junto con la ausencia de un mando centralizado, impidió el aglutinamiento de una fuerza comunera seria capaz de ofrecer resistencia al empuje de las tropas de Versalles.

Los comuneros lucharon con tremendo valor y finalmente el 28 de mayo fueron derrotados. Las fuerzas de Thiers provocaron una terrible carnicería en la que murieron más de 30.000 hombres, mujeres y niños, en las semanas siguientes asesinaron aproximadamente a otras 20.000 personas. Los escuadrones de fusilamiento continuaron trabajando durante el mes de junio, asesinando a todo aquel sospechoso de haber cooperado con la Comuna.

Marx y Engels siguieron de cerca los acontecimientos de la Comuna y sacaron muchas lecciones del primer intento de construir un Estado obrero. Sus conclusiones se pueden encontrar en los escritos publicados bajo el título "La guerra civil en Francia" con una notable introducción de Engels. Antes del 18 de marzo declararon que, debido a las circunstancias desfavorables, la toma del poder representaba "una locura desesperada".

Sin embargo, los acontecimientos del 18 de marzo pusieron el poder en manos de los trabajadores. De forma abrupta, la clase obrera de París no sólo tuvo que luchar por mejoras inmediatas, sino por una "república universal" que pusiera fin a la explotación, a las divisiones de clase, al militarismo reaccionario y a los antagonismos sociales.

En la Francia moderna, como en todos los países industrializados del mundo, las condiciones materiales para la consecución de estos grandes objetivos hoy son incomparablemente más favorables que en 1871.

Ahora nuestro deber es crear una base firme para conseguir la sociedad por la que lucharon y murieron los hombres y mujeres de la Comuna.

 

 

TRANSMISION IDEOLOGICA EN UN POPULAR PROGRAMA DE TELE

por HERNAN
miércoles, 23 de enero del 2008 a las 11:11
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TRANSMISION IDEOLOGICA EN UN POPULAR PROGRAMA DE TELE

Pequeño Hermano

"Todas las semanas, millones de personas toman partido para excluir a alguien", advierte el autor: son los espectadores de Gran Hermano, que, así, serían llevados a "identificarse con el modelo de exclusión social imperante".

Por Cesar Hazaki *

 

El programa de televisión Gran Hermano -exitoso en gran parte del mundo- gira en torno del eje inclusión/exclusión: los participantes son votados para quedar o salir expulsados. El formato se ha extendido a otros programas como Cuestión de peso, donde los participantes deben adelgazar semana a semana y el que no cumple queda afuera, en otros donde se trata de conseguir pareja o de bailar en busca de un sueño del que casi todos quedarán excluidos. En el orbe, semana a semana, en eventos televisivos, millones de personas toman partido para excluir a alguien. Lo notable es que el eje inclusión/exclusión propugna una identificación con el modelo social imperante.

Suele insistirse en que el discurso político ha decaído, que ya no produce efectos aglutinantes, apasionados en los ciudadanos; que hay un divorcio entre la población y la política. Sin embargo, la aceptación de la ideología predominante no se establece sólo de manera directa: muchas veces las propuestas mediáticas, sobre todo esas que hacen estallar pasiones masivas, hablan para y por los poderosos. Nos hacen ver lo que necesitan imponer en el día a día en la cultura del sometimiento.

Los exitosos Gran Hermano, con su eje en el par inclusión/exclusión, ponen en evidencia el darwinismo social con el que el poder procura someter a los excluidos y amenazar a los incluidos. El modelo social se hace entretenimiento masivo. Este proyecto de supervivencia del más apto abreva en las ideas de Malthus y Herbert Spencer, quien, en el siglo XIX, sostuvo: "Me limito a desarrollar las opiniones del señor Darwin relacionadas con la raza humana. Sólo aquellos que progresan llegan finalmente a sobrevivir y son los seleccionados de su generación". Una clara división entre winners y losers, que establece como premio la inclusión social para los primeros y la desaparición de la vida comunitaria para los segundos.

¿Qué hace el público cuando asume un rol protagónico en la exclusión, cuando decide que una persona debe ser expulsada? Por de pronto, su "voto" lo constituye como consumidor: él debe pagar por su elección. En su subjetividad, se dan identificaciones que lo llevan a ser parte del proyecto. En éste, hay un adentro y un afuera. Y el consumidor-votante actúa con pasión: "Vos quedás afuera y yo, entre muchos miles, lo decido". Pero el que quede afuera estará allí por sus propias dificultades o limitaciones. El drama de la exclusión social se transforma así en una ordalía, una aventura: cada participante podría torcer ese destino si acertara con las actitudes adaptativas correctas. La transparencia de la exclusión mediática solicita explicar en forma exhaustiva, sesuda, las razones, los pecados que cometió el que queda afuera. Se lo echa porque no merece estar en esa comunidad. Es un inadaptado social, un perdedor.

En los noventa, el neoliberalismo necesitaba una ciudadanía que aceptara el desguazamiento del Estado y los índices de desocupación en alarmante aumento que vendrían. Se trataba de preparar a los ciudadanos para que no se indignaran ante la desigualdad creciente. El miedo a la desocupación fue el eje del sometimiento social. La televisión aportó lo suyo. Mientras los padres eran ganados por Grondona y Neustadt, hubo una propuesta dirigida especialmente a los jóvenes: los bloopers -también una moda mundial entonces-. Se trataba de disfrutar con un humor que sólo era una expansión sin límite del sadismo dirigido contra el débil. Para el poder era necesario un tipo de humor que reiteraba la celada a un inocente, un castigo que la víctima no sabía por qué debía recibir; y la traición era realizada por amigos. Había un correlato entre ese espectáculo y el proceso neoliberal que propugnaba la ruptura de todo tipo de lazo solidario para realizar, sin costo, la exclusión social que el capitalismo necesitaba. Si durante la dictadura militar, la fórmula que sintonizaba con el poder era "Algo habrán hecho", ahora "Es una jodita para Tinelli": se trataba de reírse de la desgracia ajena. Aquella frase paradigmática justificaba la crueldad más terrible, dirigida hacia una sola persona y que contenía en sí los estereotipos del machismo. Con ese plafond, el menemismo completó el trabajo que la dictadura había dejado sin terminar.

Las transformaciones tecnológicas permitieron que los espectadores hayan dejado atrás la pasividad ante la pantalla que dominaba la inicial cultura televisiva. Hoy la velocidad e inmediatez de la comunicación necesita que el espectador sea un actor (de reparto) imprescindible en los medios. Pero las políticas de seducción que desarrollan los medios hacen jugar, en el entretenimiento, fenómenos masivos que son parte de las políticas neoliberales.

Gala de
exclusión social

Tomemos por caso la "velada de gala" de Gran Hermano: históricamente, se trató de un tipo de reunión de las clases dominantes; retrotrae a lugares exclusivos y de selectivo acceso. Smoking, frac, vestidos largos; brillo y riqueza. La fiesta era a puertas cerradas, y el pueblo, "la chusma", sólo podía ver entrar o salir a los elegidos, comentar quién venía con quién, admirar sus joyas, tomar partido por alguno, rechazar a otro. Recogiendo esa tradición aristocrática, la partida de uno de los participantes se concreta en una "velada de gala". El televidente que, por teléfono o por mail, excluye a alguien, se cree un partícipe más de la velada de gala. Así el proceso de identificación ha realizado todo el camino que el poder requiere. El televidente ha sido cooptado por la ideología del poderoso. Al votar (con más pasión que en una elección de diputados), está identificada con un modelo que banaliza la exclusión social. Por vía del entretenimiento, se ha identificado con el agresor. La seducción del poderoso ya está en sus deseos y en sus actos. Acepta las reglas del juego, que lo llevan a aceptar y banalizar la injusticia social. Este circuito subjetivo va sumando voluntades para que la sociedad civil se incline hacia la aceptación creciente de la resignación.

Dado el contexto mundial de segregación, superpoblación y desempleo creciente, ¿por qué muchas sociedades que, en otros momentos históricos, rechazaron la injusticia y la exclusión, hoy asumen estos costos sociales sin mayor dificultad? Christophe Dejours, en La banalización de la injusticia social (ed. Topía), dice: "En 1980, frente a la creciente crisis del empleo, los analistas políticos franceses preveían que el número de desocupados no podría tolerar un índice del 4 por ciento de la población económicamente activa sin que surgiese una crisis política de envergadura, con disturbios sociales y movimientos de carácter insurreccional capaces de desestabilizar al Estado y la sociedad en su conjunto. Ocurría, en esos años, lo mismo en Japón: los analistas políticos preveían que la sociedad japonesa no podría asimilar, ni política ni socialmente, una tasa de desempleo superior al 4 por ciento. Los franceses, como la mayoría de las sociedades del denominado Primer Mundo, pueden soportar hoy sin graves conflictos un 13 por ciento o más de su población desocupada". Sigue Dejours: "Hay en Francia un cambio cualitativo de la sociedad en su conjunto que implica una atenuación de las reacciones de indignación, cólera y la justicia. Atenuación paralela al surgimiento de reacciones de reserva, duda y perplejidad o franca indiferencia, junto con una tolerancia colectiva a la inacción y una resignación frente a la injusticia y al sufrimiento del otro".

Parafraseando a Dejours, podemos decir que esos programas son una preparación psicológica para soportar la infelicidad y colaboran en anular cualquier acción contestaria. Jugar a ser verdugo del que se ganó su ejecución es incorporarse a la banalización del mal, eje de las políticas del darwinismo social; es agregarse a los que resuelven sin dolor ni indignación cuánta gente debe quedar afuera de la distribución de bienes materiales y simbólicos. Las audiencias, al votar en la velada de gala, actúan las razones del exterminio. Claro que, para el poder, la mayoría de los televidentes son tan prescindibles como los expulsados.

* Extractado del artículo "La ordalía mediática de la exclusión", que aparecerá en el próximo número de la revista Topía. Psicoanálisis, sociedad y cultura.

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Patrimonio sube 6 millones

por HERNAN
miércoles, 23 de enero del 2008 a las 11:09
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Probablemente ni Néstor Kirchner, de Río Gallegos, ni Cristina Kirchner, oriunda la Plata, -áquellos jóvenes abogados- nunca imaginaron que amasarían una envidiable fortuna. A través de su declaraciones juradas se supo que su patrimonio tuvo un fuerte aumento. Sólo durante el año pasado creció casi $6 millones. Los negociados del poder y Julio De Vido.

 

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Los negociados del poder dejaron de estar ocultos: Después del caso Skanska el superministro de Planificación Federal, Julio De Vido salió del ostracismo. Se sabe: el cajero K colabora con Néstor Kirchner. "Hablen con Julio", dicen que dice.

Ahora, según publica el diairo La Nación a través de las declaraciones juradas de Néstor y Cristina Kirchner a las que tuvo acceso el diario, el último año de Néstor Kirchner en el poder fue el mejor para su economía personal: en 2007 aumentó su patrimonio en $5.781.195. Alcanzó así una fortuna de $17.824.941, casi 11 millones más de lo que tenía cuando llegó a la Casa Rosada, en mayo de 2003.

Según las declaraciones juradas que él y su esposa, la Presidenta, presentaron el viernes ante la Oficina Anticorrupción (OA), y que el diario obtuvo ayer, en el último año Kirchner incorporó a su patrimonio un edificio de 10 departamentos y un complejo turístico en Santa Cruz. Esa inversión le generó una deuda de $8.329.596.

Los ingresos del matrimonio presidencial también pegaron un gran salto durante 2007: pasaron de $3.964.862 a 7.027.806, en su mayoría producto de lo que percibe por el alquiler de sus inmuebles. En total, tiene 19 casas, 14 departamentos, 6 terrenos y dos locales, que suman $2.955.251. Las casas y los departamentos están casi todos en Río Gallegos, salvo una residencia en El Calafate y dos pisos en Buenos Aires.

En concepto de alquileres, percibió $276.793 en 2005, $1.380.448 en 2006 y $5.264.105 en 2007. En esos mismos años, sus propiedades estaban valuadas en $1.301.812, $ 2.246.109 y $ 3.018.057, respectivamente.

Tal vez como consecuencia de los ingresos por alquileres, también experimentaron un aumento notable sus depósitos bancarios, que en 2006 eran de $8.061.713 y que en 2007 alcanzaron los $13.515.021. De esa cantidad, $12.645.544 están en dólares, todo en bancos del país. En concepto de certificados de plazos fijos en dólares, el ex presidente obtuvo una ganancia de $1.171.809. De su sueldo como presidente y el de su esposa como senadora, Kirchner sumó ingresos por $239.892.

Para calcular el patrimonio de Kirchner y de su esposa,el diario sumó el conjunto de sus bienes y restó sus deudas. El valor de los inmuebles se obtuvo a partir de los valores de adquisición declarados y, en los casos en los que no figuraba el dato, se tomó en cuenta el valor fiscal, que en general es menor que el real. A eso se agregó la información sobre mejoras en sus inmuebles.

Lo declarado en este último casillero representa la cifra más abultada ($10.149.639) dentro del patrimonio total de los Kirchner. El matrimonio declaró mejoras por $9.182.666 en un terreno de 2100 metros cuadrados que tienen en El Calafate, la puerta de entrada al glaciar Perito Moreno y la ciudad que ellos eligen para descansar. El monto de esa mejora es similar a la deuda declarada para la construcción del hotel de los Kirchner, que pagarán sólo cuando las obras estén totalmente terminadas. Así lo informaron en una hoja aclaratoria que adjuntaron en las declaraciones juradas.

El terreno en El Calafate es el más grande de los seis que poseen en la ciudad turística. Lo compraron en 2002, por $162.444. El último que adquirieron, de 47.139 metros cuadrados, les salió más barato: lo pagaron $150.000, esto es $3,20 por metro cuadrado.

La compra de este lote, en 2006, coincidió con la creación de la sociedad anónima Los Sauces, de la que el matrimonio presidencial posee el 90 por ciento. Esa parte está valuada en $90.000, según el documento al que accedió LA NACION. Pero el ex presidente aún tiene que depositar un capital de $33.750. Los Kirchner también hicieron mejoras por $388.265 en su casa de Río Gallegos, escenario de protestas durante la crisis política que sufrió Santa Cruz en 2007.

Otra adquisición que explica el aumento patrimonial es el edificio de 10 departamentos que se inauguró el año pasado en el centro de Río Gallegos y que se había construido en 2006. Son unidades de entre 36 y 50 metros cuadrados, de uno y dos ambientes, valuadas alrededor de $ 70.000 cada una. El complejo tiene dos plantas y está pintado de color maíz.

En todo el período presidencial, Kirchner y su esposa no cambiaron el auto: tienen dos Honda (un Civic y un CRV), modelos 2001 y 2002, con un valor estimado total de $95.000.

Buena parte de los bienes del matrimonio presidencial (15 casas, tres departamentos y un local) la obtuvieron entre 1977 y 1981, antes de su ingreso en la actividad política. Sólo a partir de 1999, durante el último mandato de Kirchner como gobernador de Santa Cruz, volvieron a ampliar su patrimonio.

De acuerdo con los datos consignados en una causa judicial por presunto enriquecimiento ilícito, en la que el ex presidente y la Presidenta fueron sobreseídos en marzo de 2005, uno de los mayores aumentos interanuales en el patrimonio presidencial se produjo en 2002. Al dictar la absolución, el juez federal Julián Ercolini invocó la explicación oficial: en 2001, antes de la devaluación, los Kirchner sacaron $1.815.274 del país y los depositaron en una cuenta en dólares del Deutsche Bank. Cuando el Presidente trajo de regreso sus ahorros a la Argentina (los depositó en el Banco de Tierra del Fuego), la disparada del dólar los había multiplicado. El magistrado no analizó el incremento de 2006 y 2007.

La declaración jurada de la Presidenta, la primera que presenta desde su llegada al poder, es, como corresponde en estos casos, igual a la de su esposo. Todo funcionario está obligado a enviar a la OA una declaración jurada en el momento de jurar y al final de cada año en el cargo. El material es de acceso público y así pudo obtenerlo el diario con un trámite que demoró apenas tres días hábiles.

La Nación se comunicó ayer con la Unidad de Comunicación Presidencial para obtener una explicación más detallada del aumento del patrimonio de Kirchner, pero no hubo respuesta.

Fuente: Urgente 24.

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