SEMINARIO: SOBRE EL DISCURSO POLÍTICO
Hugo Polcan
Clase 1. LA COMUNICACIÓN HUMANA
Ese inevitable fenómeno de la comunicación
Nuestra vida respira en una atmósfera de lenguaje sin la cual la existencia humana no es posible. No existe tiempo ni lugar de la historia que haya carecido de lenguaje, de modo que el ser humano no es concebible sin comunicación ni vinculación interpersonal.
En la vida cotidiana estamos en constantes situaciones compartidas "cara a cara" con los otros, en las que tiene lugar un continuo intercambio entre mi expresividad y la del otro, sobre todo a través del lenguaje.
Lo que caracteriza a esa comunicación es su enorme capacidad de variación y complejidad. Cualquier conversación entre dos personas constituye un continuo proceso de sincronización recíproca: cada uno piensa mientras habla y al mismo tiempo oye al otro que a su vez está hablando, oyendo y pensando...incluidos dentro de una red de interacciones e influencias mutuas.
Pero hay más: es a través del lenguaje que somos lo que somos, es decir: que a través del lenguaje conferimos sentido a nuestra existencia como existencia humana.
La esencia de la condición humana estriba en la necesidad de generarle un sentido a la vida, de interpretarse a sí mismo y al mundo. Y esto lo hace el ser humano con el lenguaje. Somos seres lingüísticos.
Es imposible no comunicar
En la vida social y política las influencias mutuas son inevitables y la vida de cada uno y de cada sector resulta afectada por los otros de las formas más variadas y a veces hasta ignoradas tanto por los que reciben su influencia como por los que las emiten.
La mera presencia (real o virtual) del otro se introduce en nuestra propia vida y nos influye. Basta descubrir la actitud del otro dirigida a nuestra persona para que mi universo mental se reordene y el otro se convierta en un referencial obligado de mis pensamientos. El otro se hará huésped inevitable de mi interior y ya no podré borrarlo de mi archivo mental, aun cuando voluntariamente lo trate de ignorar por fuera. Y si ostensiblemente me niego a la comunicación, en esa negativa está precisamente la prueba de que de todas formas he quedado vinculado. Y esto vale tanto para los individuos como para las relaciones entre los grupos, las instituciones, los partidos políticos o los sectores sociales.
Cada existencia particular se entreteje en la urdimbre compleja de una red de interdependencias con los otros. No se puede no influir, ni no ser influido. La cuestión no es cómo evitar las influencias, ya que es imposible, sino cómo canalizarlas de modo constructivo.
Es imposible no comunicar. La comunicación es un proceso social permanente. "Vivimos comunicando" Pero ¿qué es, en esencia, la comunicación?
La relación y la comunicación entre las personas son vínculos recíprocos en que no podemos comprender un comportamiento sin el otro. Cada conducta es respuesta a la conducta del otro y a la vez estímulo para una nueva conducta del otro... en espiral dialéctica interminable.
En una relación interpersonal, ninguna de las conductas de los agentes intervinientes por separado tendría significación, pero incluidos en un proceso complementario toman pleno sentido.
En el contacto entre personas, cada mensaje es una acción que actúa sobre la situación. Y cada conducta es un mensaje, no explícitamente verbal pero sí real. De modo que comunicación e interacción son una misma cosa.
El fenómeno de la comunicación constituye un continuo proceso de interacción personal recíproca, a través no sólo de palabras sino también de gestos, miradas, mímica...dentro de un contexto social en el que rigen códigos, pautas y normas....y donde se emiten mensajes cuya significación la da el contexto. Debemos entender la comunicación no como una "línea" sino como una "red."
Por ejemplo: si escuchamos en un discurso político decir: "Tenemos que salvar a la República", en apariencia es un mensaje simple, pero se trata de un fenómeno complejo de comunicación. Para su verdadera comprensión, debemos responder a una serie de interrogantes: ¿Quién es el que habla? ¿Desde qué posición y en carácter de qué habla? ¿A quienes habla? ¿Quién es el nosotros de "tenemos"? ¿Qué implica "tenemos que"? ¿Qué significa salvar? ¿Qué se entiende por la República?
Como se ve, aquí hay supuestos, hay un texto pero también un contexto, hay un código para entender el sentido del mensaje, se define la posición de cada uno.
Conceptualizando:
-La comunicación es un proceso interpersonal continuo, verbal o no verbal.
-Es un sistema dinámico. Es decir, es un conjunto de acciones y reacciones donde el sentido de la conducta de cada componente la da el conjunto y donde el cambio en cualquiera de ellos afecta a los demás
-Es un conjunto de influencias reciprocas que se realimenta. No importa el origen: cómo empezó. Una vez instalado, tiende a autorregularse e influir en sus integrantes para no modificarse (al modo de un termostato que se enciende cuando hace frío y produce temperatura para lograr el clima deseado...hasta que un nuevo descenso de temperatura lo enciende automáticamente )
-Cada acción es respuesta al otro y a la vez estímulo para el otro.¿Cómo se realimentan (feedback) los procesos? Si yo actúo, provoco reacciones en los otros. Y según las respuestas que recibo, voy regulando mi acción.
La presencia del otro puede ser real, pero también puede ser virtual. En este caso, estoy reaccionando ante la imagen del otro que no está allí, sino "en mi cabeza". O puedo hablar conmigo mismo, cuando ese otro soy yo. Y cuando me hago malasangre estoy luchando con el otro virtual dentro de mí. Así, prácticamente todos los conflictos humanos son conflictos de relación; en consecuencia, de comunicación.
En los procesos de comunicación interviene una red de conductas y palabras pero también un intrincado juego de espejos, habitualmente muy poco conciente, en el que juegan: - mi presencia, mi conducta y mi palabra - la presencia, la conducta y la palabra de él - la imagen que yo tengo de mí - La imagen que él tiene de él. - La imagen que yo tengo de él. - La imagen que él tiene de mí. - La imagen que yo supongo que él tiene de mí. - La imagen que él supone que yo tengo de él. - La imagen que yo supongo que él supone que yo tengo de él. - La imagen que yo supongo que él supone que yo tengo de mí. ..y así, in infinitum...
Así también: yo creo que él cree que yo tengo una intención oculta, pero él cree que yo creo que es él que tiene esa intención y que trata de trampearme, pero él cree que yo no creo que él crea eso....
Lo más importante en este "interjuego comunicacional" es que el proceso dependerá no tanto de lo que dice uno sino lo que entiende el otro.
Podemos concebir la comunicación humana como un juego de truco continuado. En este se integran: la realidad de las reglas a las que hay que sujetarse y las fantasías de la creatividad, las actitudes de riesgo, de audacia o de cautela, la habilidad de la estrategia y las sorpresas insospechadas, la charla permanente matizada con metáforas, "mentiras" y ambigüedades, las parejas de jugadores bien combinadas o las de concordancias fracasadas, la idea de lo que el contrario tiene o busca y la idea de lo que él supone de mí y yo supongo que él supone....el catálogo de los observables se haría infinito. Y la vida política es como un juego de truco.
La raíz de la identidad:
El conocimiento que llegamos a tener de nosotros mismos deriva principalmente de la actitud que los otros demuestran hacia nosotros. es hablando con otros que llegamos a conocernos.
De la definición que el otro hace de mí resulta el rechazo o la confirmación de mi propia valoración e identidad.
Mi identidad personal ("quién soy yo") surgió en mi infancia de un haz de actitudes ajenas que fueron dirigidas a mí y que yo incorporé dentro mío. Es decir: nuestra personalidad es fruto de la comunicación, especialmente verbal.
Es en el interjuego de la comunicación con los otros que llegamos a tener nuestra propia identidad personal: ésta no proviene "de adentro". Más aun: si los otros no existieran, nosotros no nos daríamos cuenta de que existimos y no despertaríamos a la "conciencia de mí mismo"
Mi identidad es una construcción lingüística. Cuando una persona es preguntada acerca de "quién es", su respuesta es un relato (lingüístico) personal incluido en un relato histórico (transpersonal, cultural).
Procesos comunicacionales que nos incluyen
En nuestros procesos de adaptación, nos vamos adecuando a sistemas de funcionamiento de modo tal que los hábitos de conducta que en un comienzo fueron aprendidos a veces con mucho esfuerzo, son incorporados de tal forma que luego no sólo nos parecen naturales sino que nos vamos haciendo insensibles a ellos e incapaces de reaccionar.
Esto explica por qué los pueblos quedan sometidos a situaciones de injusticia que no nos explicamos cómo pudieron ser tolerados. Muchas veces, en tales circunstancias se expresan quejas, se intentan cambios, etc. pero todo ello resulta infructuoso ¿Por qué? Porque los participantes desconocen la naturaleza del proceso en que han quedado atrapados.
En la vida diaria se dan procesos semejantes a una complicada partida de ajedrez en la que los actores quedan atrapados por la dinámica de los hechos. Las piezas mismas no saben que son movidas por el proceso en que están involucradas. Es lo que ha expresado Borges de una manera inimitable:
No saben que la mano señalada
del jugador gobierna su destino,
no saben que un rigor adamantino
sujeta su albedrío y su jornada
(Ajedrez - Jorge Luis Borges)
En el orden de las interacciones entre los seres humanos, giramos dentro de procesos de los que no somos del todo concientes. Ante las situaciones interpretamos intenciones en las personas, hacemos deducciones acerca de los hechos, cada uno tiene su versión de la realidad, pero no acertamos a descifrar los códigos implícitos del juego ni las fuerzas que nos mueven allí dentro. Y no nos damos cuenta que en estos procesos valen más las motivaciones (mecanismos en gran parte inconcientes) y los automatismos instalados sin plan previo, que lo que se diga de palabra.
Con el tiempo se van formando esquemas fijos de funcionamiento dentro de los cuales quedan envueltos los protagonistas, aun sin conciencia plena.
Lo que yo hago es una reacción a la conducta del otro, y no me doy cuenta que la conducta del otro es una reacción a mi conducta que lo estimula a actuar de ese modo.
Por ejemplo:tanto al otro como a mí nos han enseñado "si quieres la paz, prepárate para la guerra". Entonces el otro se arma para la defensa. Pero si él se arma, me siento amenazado, y entonces me armo yo. Ahora él se siente amenazado y se arma más, y entonces...
Cualquier grupo humano es un sistema gobernado por reglas, la mayor parte de las cuales es inconciente o implícita. Es decir: que cada uno actúa allí dentro de una dinámica que tiene su propia organización, con leyes que tienden a perpetuarse. Habitualmente, los integrantes no se dan cuenta de estas reglas; ni es necesario que las conozcan y ejerciten concientemente: como alguien puede jugar maravillosamente al billar sin conocer científicamente las leyes de la mecánica de fuerzas.
Todo lo dicho vale tanto para la vida individual como para la vida política.
¿ Murphy vs. Aristóteles ?
Cuando los entreguen a los tribunales, no se preocupen por lo que van a decir: digan lo que se les inspire en ese momento, porque no serán ustedes los que hablarán, sino el Espíritu Santo.(Evangelio según S. Mateo)
La psicología que se ha dedicado al análisis del pensamiento humano distingue el pensamiento dirigido (propio del hemisferio cerebral izquierdo) que sigue la leyes de la lógica y de la sintaxis, del no dirigido (propio del hemisferio cerebral derecho) asociado con la fantasía y con los sueños, que tiene también sus leyes y su propia lógica y se expresa en chistes, en intuiciones, en la música, etc.
El hemisferio derecho puede condensar múltiples vivencias y unificarlas en una "imagen del mundo". Y en base a esa imagen del mundo programamos nuestra conducta.
Cada uno va elaborando a través del tiempo un mapa del mundo y una versión de su propia historia personal. Los episodios vividos desde nuestra infancia se van depositando en un "trasfondo experiencial" que usamos como marco de referencia para interpretar la realidad.
Por lo tanto, si deseamos influir eficazmente en la conducta de alguien, habitualmente sólo podemos hacerlo dirigiéndonos a su cerebro derecho y usando su "lenguaje específico". Esto resulta clave para las acciones educativas y políticas.
Así como tenemos dos tipos de pensamiento, también tenemos dos tipos de lenguaje, correspondientes a cada uno de los hemisferios cerebrales. Por eso, en la educación y en la política, la aplicación de la lógica no sólo no obtiene siempre los resultados que serían de esperar sino que además tropieza con limitaciones y hasta genera inconvenientes.
En muchas ocasiones, se utilizan criterios según dicta supuestamente el sentido común...y resultan ineficaces. Y otras veces, paradójicamente, otras aparentemente insignificantes, logran producir cambios insospechados.
Buscamos lograr cambios saludables en los otros o en las situaciones, pero allí "lo que importa es la llave que abra la puerta, no el conocimiento de la naturaleza de la cerradura" (Stephen Covey) Esto significa que en las relaciones humanas, más que el razonamiento lógico de las argumentaciones, lo que tiene efecto es apuntar a los deseos, sentimientos y necesidades del interlocutor, y tocar las fibras de sus sentimientos. En el fondo, los seres humanos no nos movemos por razonas lógicas, sino por lo que corresponda a nuestras necesidades profundas.
La ruptura del rigor lógico sirve habitualmente para polarizar la atención, desestructurar las defensas racionales aferradas a esquemas rígidos, etc. El juego de palabras ocupa un lugar significativo en los recursos para eso. Cambia el enfoque, introduce una significación original, que modifica la imagen de la situación, da un nuevo sesgo.
Producen efecto psicológico expresiones como éstas: "En este país lo que abunda es la miseria" O también: "Aspiramos a tener no los ricos más ricos del mundo, sino los pobres más ricos del mundo" O a veces el recurso consiste en el uso de palabras fonéticamente iguales pero semánticamente diferentes: "Mi caro amigo ciertamente me resultó caro"
El chiste también produce ese efecto: es como un tren que venía por la vía del razonamiento lógico y de pronto se desvía y desemboca en una estación no esperada.
Profecías: El poder de lo que los otros esperan
Si quieres que algo suceda
pronostica que sucederá
Hay hechos que se van a cumplir, pero justamente porque han sido pronosticados. Sucedieron porque se esperó que sucedieran. Lo que esperamos de otras personas influye de tal manera en las relaciones, que produce lo esperado.
Si suponemos que un chico es "bueno", lo rodeamos de circunstancias que favorecen que se porte bien y resulte un chico bueno (y él terminará autodefiniéndose así y actuando como corresponde a su imagen).
Las "Profecías" fuerzan las cosas de tal manera que hacen que se cumplan: como un
banco del que todos rumorean que va a quebrar, cuando los rumores llevan a que todos retiren sus depósitos, termina quebrando.
Entre los seres humanos existen comunicaciones sutiles sumamente poderosas de las que ambas partes (emisores y receptores) pueden no darse cuenta pero que influyen enormemente en la conducta, y hasta la determinan. Hoy se piensa que muchas conductas patológicas de personas supuestamente anormales, tal vez no sean producto de una enfermedad mental sino que constituyen la única reacción que les resulta posible ante situaciones absurdas o insostenibles.
Ante un padre convencido que su hijo es "tonto", es difícil para el hijo encontrar otra salida que no sea comportarse como tal. Así como es difícil lograr espontaneidad en un chico acobardado por el desprecio de una madre que trata de imponerle el mandato "Sé más espontáneo" ¡Espontaneidad por mandato es lo contrario de la espontaneidad!.. En todos esos casos, el medio social perpetúa la conducta enferma.
SEMINARIO: SOBRE EL DISCURSO POLÍTICO
Hugo Polcan
Clase 2.- EL DISCURSO POLITICO (×)
El discurso como acción
"El sentido de una acción política depende de las significaciones con que actúan los actores sociales dentro de un contexto determinado". Esto significa simplemente que en toda sociedad existe un imaginario colectivo y que es éste el que le da sentido a las acciones que se desarrollan dentro del medio social, independientemente de cómo sean los actos en sí o con qué intención han obrado quienes los llevaron a cabo. En la vida política las cosas valen no por lo que yo hago sino por lo que significan para el contexto en que actúo.
Así también se comprende que la acción política fundamental es el discurso y mediante él se adquiere identidad política. No distinguimos hechos y palabras, lo que dicen y lo que hacen los políticos: el discurso es acción y la acción es discurso. La acción política se ejerce a través de la palabra.
De modo que lo que nos permite captar el sentido de los comportamientos políticos es la red de relaciones interdiscursivas dentro de la configuración del imaginario, y que es a partir de los discursos que esa red puede ser analizada. El análisis del discurso es justamente la vía para acceder al sentido del orden simbólico y al imaginario de la acción política.
Si se quisiera objetar diciendo que la palabra política es diferente de la acción política, ya que los políticos generalmente no dicen sus motivos y que, por tanto, no tendrá sentido analizar el discurso para conocer la "verdadera realidad", tendríamos que responder que lo que nos interesa, reiteramos, son las relaciones interdiscursivas, que el interés está centrado en analizar la relación de un discurso A con la respuesta de otro discurso B.
Es cierto que toda palabra enuncia un contenido, pero ella se halla inscripta dentro de un dispositivo de intercambio discursivo que sobredetermina el sentido de lo dicho.
Posición del enunciador
A la luz de lo señalado, un actor social "no es lo que quiere ser", sino que resulta ser la materialización de la red de relaciones sociales. Así, el actor social se construye dentro del imaginario, que es quien estructura los lugares de productores y receptores de los discursos. El actor social no es sino una entidad integrante de ese imaginario.
No se trata de analizar el contenido del discurso (lo que los actores sociales dicen, o lo que ellos piensan de su propia acción o de la de los otros), sino de identificar los mecanismos que le dan significado al comportamiento social. En tal sentido, cabe preguntarse: los políticos ¿siempre saben lo que en realidad hacen? ¿siempre saben lo que en realidad dicen?.
En la comunicación es preciso diferenciar, por tanto, el nivel de Contenido del mensaje (qué se dice) del nivel Relacional (quién es cada uno allí). Esto último se patentiza en la vida cotidiana en frases como "¿Quien se cree Ud. que soy yo?" "¿Con quien se cree que está hablando?"
En los procesos discursivos juegan dos entidades fundamentales del imaginario: la imagen del que habla y la imagen de a quién habla. El enunciador define su relación con lo que dice y define la relación del destinatario con lo dicho (propone la posición del otro).
Por ejemplo: si digo:"A es igual a B": presento esto como verdad indiscutible; si digo"creo que A es igual a B", lo comunico como creencia personal; si manifiesto "es bien sabido que A es igual a B" lo expreso como verdad compartida colectivamente, lo cual supone que si el receptor lo niega, se autoexcluye de la comunidad o queda afuera del "sentido común".
Señalemos, además, que las imágenes sociales las construye el discurso (en él me construyo a mí mismo y construyo al otro), y están sujetas a transformación. Hasta el mismo enunciador puede variar su imagen. Y también regular la posición del otro, proponiendo mediante afirmación, sugerencia, opinión, amenaza, etc.
Recordemos que se ha podido llamar al otro, según el momento, tanto "juventud maravillosa" como "estúpidos e imberbes".
A la luz de estos conceptos, se puede hacer un análisis del discurso de un Perón, de un Gandhi, de un Cristo, etc, .preguntando: ¿Qué dice realmente el enunciador? ¿qué quiere decir? ¿quién dice que es? ¿a quién habla? ¿cómo interpreta el medio lo que dice? Cabe una lista indefinida de cuestiones...
En el discurso peronista primigenio, por ejemplo, los colectivos Patria, Nación, Pueblo argentino...son equivalentes, y Perón se homologa con ellos y se propone como la voz por la que aquellos se expresan y, por tanto, se constituye en la única palabra.
Como se ve, no interesa tanto el enunciador como tal, sino el acto de enunciación. No atendemos a la realidad de las personas en sí sino a la dinámica y sentido de la acción discursiva dentro de la constelación de significaciones sociales. Por tanto, lo decimos nuevamente, interpretamos a los agentes sociales no como personas sino como entidades del imaginario.
Por ejemplo: no atendemos al líder - persona, sino al liderazgo, por cuanto el carácter de líder, en esencia, lo da su función (alguien puede ser líder en un momento y luego dejar de serlo).
En expresiones como"para nosotros, para nuestra posteridad y para todos los hombres del mundo..." se pone de relieve la índole imaginaria de esas entidades.
La recepción del discurso
Atendiendo a que la Teoría de la Comunicación presenta el proceso como un trayecto lineal entre emisión y recepción, los autores de la Teoría del Discurso, en cambio, utilizan para el análisis los términos equivalentes de "producción " y de "reconocimiento", y hacen hincapié en que el sentido del discurso y de la acción es una relación compleja entre su producción y su reconocimiento, lo que lleva a dejar de lado, como dijimos, el punto de vista del actor.
Pero un discurso, dentro de un contexto, no produce un solo efecto, sino que se trata de la posibilidad de un sinnúmero de efectos .Esto significa que estos dependen de la red del campo de efectos posibles según sean los agentes que lo recepcionen. A esta recepción corresponde lo que llamamos Reconocimiento: qué lectura hacen los otros de la Enunciación. El reconocimiento es una configuración de efectos. Porque, por ejemplo, el receptor puede no reconocerse en la imagen que se le propone.
Cuando Grondona dice: "Yo les digo en la Universidad a mis alumnos...", alguno entre los televidentes puede pensar, positivamente, "¡Qué suerte que me enseña a mí que no soy universitario!" mientas otro puede mascullar por dentro " ¿Vos te pavoneás como profesor y me tomás por ignorante? ¡Andá a la...!"
La concepción de Hannah Arendt de que "cada nacimiento inaugura la historia" y que las derivaciones de un acto humano son impredecibles, adquiere aquí una claridad meridiana. El "misterio" de la realidad es que no sabemos si "un aleteo de una mariposa en el Río de la Plata no puede devenir en un tornado en La Quiaca".
De lo dicho se concluye que del análisis del discurso en sí no puede deducirse cuál será su efecto. Su sentido resulta indeterminado, por cuanto producirá diferentes efectos en diferentes receptores. Y si bien es cierto que el actor social "sabe lo que quiere decir"y lo comunica, es más fácil que sea a un observador neutral al que se le haga visible esa indeterminación del proceso.
Si fuera cuestión de graficar los procesos de que tratamos, el fenómeno se mostraría, dentro de una Teoría de la Comunicación, como un Segmento que va de un emisor a un receptor (por ejemplo: en una clase universitaria, a cada alumno), mientras que en una Teoría del Discurso se lo interpreta como un haz de semirrectas radiales a partir de un centro (por ejemplo: un mensaje televisivo), donde juega la Incertidumbre del efecto de un mensaje difundido hacia un mundo destinatario indefinido. Acentuamos el carácter no lineal de la comunicación sino en red.
Por otro lado, debemos purificar a la idea que tengamos acerca de la comunicación, de toda connotación mecanicista o tecnocrática. La comunicación humana no es automática ni su función es un registro pasivo de datos, al modo cibernético y computarizado. El lenguaje humano, en cada interacción comunicacional, es generativo de sentidos y es acción, que promueve nuevas posibilidades de acción, en una espiral dialéctica de extensión indefinida..([1] )
SEMINARIO: SOBRE EL DISCURSO POLÍTICO
Hugo Polcan
Clase 3: ANALISIS DEL DISCURSO
En razón de todo lo dicho, parece útil sintetizar el Esquema básico de un análisis del discurso en los siguientes puntos:
a) Qué imagen tiene de sí el enunciador (Por ejemplo: ¿Desde qué posición habla Kirschner en un momento determinado? ¿Como Presidente? ¿Como defensor de la economía argentina frente a los poderes extranjeros? ¿Como salvador de la Patria en 2003? ¿Como reivindicador setentista?...)
- y qué imagen tiene del destinatario ( ¿A quiénes habla?: ¿Al pueblo peronista? ¿Al sector empresarial? ¿A los miembros de su partido?...)
b) Qué imagen tiene del enunciador el destinatario (¿Cómo lo ven? ¿Como un autoritario con desmedido afán de poder? ¿Como un Presidente que encauzó la economía? ¿Como una personalidad inmadura y exaltada?...)
- y qué imagen tiene de sí (¿Cómo se ve? ¿Como una ciudadanía que resultó defraudada? ¿Como una oposición deseosa de destituirlo? ¿Como una clase excluida resignada?)
c) Qué roles desempeñan ambos en el proceso comunicacional dentro del inconciente colectivo (¿Un orador de barricada en proselitismo electoral tratando de convencer a los que no votaron? ¿Un político que trata de disimular que su liderazgo ha entrado en crisis?...).
Está claro que apenas esbozamos sólo algunos interrogantes como ejemplos. Además, cabe realizar el análisis desde dos planos: el del discurso explícito (el de los enunciados) y el implícito (el de las significaciones). Como se ve, el esquema abre una fecunda perspectiva a la investigación y la comprensión de los procesos políticos.
Esto que hemos señalado como Teoría del discurso, es un modo de abordaje del tema. Pero el discurso es susceptible de ser interpretado a la luz de muchos otros enfoques.
El discurso puede ser analizado desde la perspectiva de un juego de roles. No lo vamos a desarrollar aquí, pero no podemos menos que mencionar lo productivo que puede resultar este punto de vista. Todo lo que la psicología social ha elaborado acerca de roles asignados y roles asumidos, etc. y todo lo referente al ejercicio del rol y la dinámica de los grupos puede tener cabida aquí, con prometedores resultados.
Y no podemos olvidar tampoco el hecho de que el discurso tiene un nivel inconciente acerca del cual el enfoque psicoanalítico puede brindar un innegable aporte.
No sería para invalidar de antemano, por ejemplo, la hipótesis de analizar el discurso de Montoneros como la proyección de un conflicto irresuelto con la autoridad y de las vicisitudes de la relación con la figura paterna.
Así también: un grupo podría ser considerado como una coincidencia de fantasías inconcientes y el líder como el que impacta en la coincidencia de fantasías de los otros. No se trataría de hipostasiar (3×) el inconciente grupal ni el inconciente colectivo, ya que este, a nuestro entender, es un "colectivo" (colección) de fantasías.
Y así, la cantidad de casos susceptibles de este enfoque sería inagotable. Aquí el discurso aparece como la punta del iceberg cuyas profundidades pueden dar cuenta de muchas realidades de la superficie.
Otro de los niveles a abordar es la función "poética" del discurso, cuya fuerza nunca será sobreestimada. Este es el ámbito del uso de los símbolos en el mensaje político, tema suficiente para una obra. Pero entra también aquí el valor significativo de las canciones y todo un repertorio afín de recursos que intervienen en la enunciación del discurso político.
Ya en otro lugar mencioné que a mi entender (y no me he convencido de lo contrario) que un movimiento político no adquiere identidad hasta tanto no haya podido plasmarse en alguna expresión poética o musical (o en alguna formulación verbal diferenciadora). Acaso hemos subestimado el valor significativo que ha tenido, desde el punto de vista de la teoría del discurso, "la Marchita".
A este orden pertenecen, y no son de importancia menor, las consignas y los slogans, que son fórmulas incisivas, rimadas, que se usan para los actos y connotan la cohesión del conjunto remarcando la presencia física del colectivo de identificación ("Aquí están, estos son..."). Y las consignas y los slogans se gritan, porque el destinatario, al estar ausente, es sordo... pero se tiene la ventaja de que se anula la posibilidad de polémica: simplemente y rotundamente, le arrojo al otro mi verdad.
Y existen, por último, las máximas, que son fórmulas breves que exponen una posición o una doctrina, bajo el supuesto de que el destinatario es susceptible de ser persuadido.
Podemos decir que, en todas estas formas, al ponerse el acento en las cualidades mismas del mensaje, se interrumpe el circuito propiamente comunicacional.
Finalmente, no parece impertinente aludir a la posibilidad de un enfoque, por lo que sabemos, aun sin realizar: el análisis de la dimensión sugestivo-hipnótica del discurso.
Esto tiene que ver con otra cuestión: la interpretación del lenguaje como música.
Al parecer, la esencia de la música consiste en su poder de "crear un estado de ánimo". Y el lenguaje como música tiende a lograr el mismo efecto.
Entendemos que el discurso constituye de hecho un instrumento privilegiado para hacer vibrar las cuerdas sutiles del "hemisferio derecho" de los ciudadanos y tener notorios efectos persuasivos en el comportamiento social, lo cual no se logra con "mensajes al intelecto y a la razón". Si alguien objetara que esto puede abrigar una posibilidad manipulativa, podría señalarse que en todo caso no sería mayor que la que provoca de hecho la publicidad actual. Pero mejor sería consignar que podría buscarse (y lograrse)
un efecto "educativo".
(×)En este parágrafo (salvo comentarios circunstanciales) seguimos los lineamentos presentados por S. Sigal y E. Verón en la Introducción de su excelente obra "Perón o muerte" (Eudeba-2004). En algunos casos, se trata de transcripciones textuales. Cualquier conceptualización errónea debe ser atribuida a nosotros y no a esos autores.
[1] El temas es desarrollado in extenso en: Ontología del lenguaje - R. Echeverría (Granica - 2005)
(3×) Concebir como una sustancia concreta algo que es sólo una entidad formal abstracta.