Sin esperanzas de una salida
Sin esperanzas de una salida
Muchos empresarios de diversos sectores están alarmados en estos días porque no imaginan cuál puede ser la salida razonable para el conflicto entre el Gobierno y el campo. "A mí de todas formas me tranquiliza mucho que la Iglesia no aparezca como mediadora o que se arme, como se mencionó hace unos días, la Mesa del Diálogo como en 2002, porque eso querría decir que estamos tan mal como entonces; ahora hay un gobierno elegido y con amplia mayoría y es lo que dijo la Iglesia", señaló un importante directivo de una gran compañía.
Para algunos el error ha sido transformar en cuestión política lo que era, en principio, un problema económico. "Han terminado por pagar un precio político enorme y otro económico, que no cesa de crecer", analizó otro empresario que dijo no entender cómo podía resolverse el entredicho dada las funciones para él paradójicas de los miembros del gabinete.
"En medio de una discusión por aspectos del plan económico, el que defiende la posición y las medidas técnicas del Gobierno es el ministro del Interior, mientras que la única vez que el ministro de Economía habló con los periodistas fue porque habían tratado de asaltarlo", describió.
Otro empresario se alarmó por algunos planteos oficiales. "Es una pena que a la Presidenta la hagan equivocar, no tiene sentido decir que los pools de siembra hacen subir el precio de la soja; no es así. En todo caso, son más eficientes y producen más y más barato y por eso pueden pagar más por los arrendamientos; eso muestra que los diagnósticos no son buenos", señaló otro ejecutivo apesadumbrado.
Hay quienes creen también que el conflicto será superado, pero que la pérdida de la confianza y sus efectos derivados continuarán. "La mitad del tiempo que Cristina [Fernández de Kirchner] lleva gobernando se ha consumido con un conflicto irresuelto que abarca una porción muy importante de la geografía nacional. El precio de no encontrar una salida antes es demasiado alto", explicó otro empresario.
Mientras, la administración parece hasta haber renunciado al tipo de cambio alto, lo que no deja de tener un impacto fiscal al reducir la recaudación de las retenciones por las que pelea.
Comentario escrito por Jorge Oviedo en el diario La Nación



